CRÍTICAS
NACIONAL
'Acis y Galatea': equilibrio estilístico en terreno inestable
Las Palmas de Gran Canaria
International Bach Festival
Händel: ACIS Y GALATEA
Christian Gil Borrelli, Ana Marqués, Román Bordón, Jennibel Hernández, Carla Sampedro, Julián Hernao. Dirección musical: Beni Csillag; Dirección escénica: Bruno Berger-Gorski. Teatro Pérez Galdós, 4 de abril de 2026.
El International Bach Festival, en marcha desde 2015, es una iniciativa cultural-divulgativa que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria como espacio de encuentro entre músicos de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y de la Royal Concertgebouw Orchestra, junto a jóvenes intérpretes y formaciones corales. Articulado en torno a Johann Sebastian Bach, aunque en un tono cada vez más ecléctico en lo que a repertorio se refiere, cerró esta edición con Acis y Galatea de George Frideric Händel en su versión de 1732, quizás la más heterodoxa y ligera de las posibles variantes.
La partitura, de carácter pastoral y estructura aparentemente sencilla, exige, sin embargo, un control preciso del equilibrio sonoro y del estilo, con alternancia de números en inglés e italiano —entre recitativo secco y accompagnato— e incluso un monólogo en español —en esta ocasión— para Polifemo. Esa dualidad estilística, entre lo inglés y lo italiano, condiciona directamente la articulación del discurso musical y obliga a una lectura flexible, atenta al texto y al fraseo. Desde el podio, Beni Csillag no cuadró con el modelo de transparencia y ligereza, por lo que la Orquesta de Cámara del IBF no siempre respondió con la precisión necesaria: desajustes en la madera y un exceso de protagonismo en los forte acabaron por comprometer el balance con las voces, especialmente en un elenco de proyección limitada. Mejor resultado ofreció el bajo continuo, sólido, presente y bien articulado, sosteniendo con criterio la base armónica y aportando cohesión en los momentos más expuestos.
El contratenor Christian Gil Borrelli resolvió su Acis con musicalidad y buen fraseo, destacando en los recitativos por claridad e intención, donde su línea encontró mayor naturalidad y sentido expresivo, aunque con una emisión de escasa proyección que limitó su presencia en los conjuntos. La soprano Ana Marqués, como Galatea, mostró buena coloratura y un timbre de cierto cuerpo, si bien con un centro menos consistente que afectó puntualmente a la homogeneidad del registro, manteniendo en cualquier caso una correcta compenetración en los dúos. Más exigido se vio Román Bordón como Polifemo, papel poco afín a su instrumento, que afrontó con entrega y un timbre atractivo, aportando carácter y las dosis necesarias de rudeza, pese a evidenciar desgaste en el desarrollo de la función.
Entre los comprimarios, destacaron Jennibel Hernández —Clori de emisión corpórea, bien apoyada y con notable implicación expresiva—, Carla Sampedro y Julián Hernao, todos dentro de un nivel homogéneo y funcional, cumpliendo con solvencia su cometido dentro del conjunto. La propuesta escénica de Bruno Berger-Gorski, en coproducción con la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria y con diseño de Carlos Santos, situó la acción en unos preparativos de boda contemporáneos, articulados en torno a un marco pictórico con proyecciones del mito —adivinable el imponente Polifemo de Giulio Romano, entre otros—. Una solución funcional que permitió cierta tridimensionalidad escénica y facilitó la construcción de los personajes desde una perspectiva más cercana, sin alterar el sentido esencial de la obra ni forzar lecturas ajenas a su naturaleza.
La función, en conjunto, se sostuvo desde un planteamiento coherente, aunque con un equilibrio frágil en lo musical, particularmente en la relación entre foso y escena. El público respondió con una acogida favorable, reconociendo un resultado digno en una obra que, precisamente por su aparente sencillez, no admite concesiones en lo esencial. * Agustín AROCHA, corresponsal en Las Palmas de Gran Canaria de ÓPERA ACTUAL
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