Gran Teatre del Liceu
Händel  RODELINDA
Lisette Oropesa, Bejun Mehta, Fabián Augusto Gómez, Joel Prieto, Sasha Cooke, Gerald Thomson, Gianluca Margheri. Dirección: Josep Pons. Dirección de escena: Claus Guth. 5 de marzo de 2019.
 
Lisette Oropesa y Bejun Mehta encabezaron un reparto formidable en esta fantástica ópera de Händel al mando de un poderoso Josep Pons y en una impecable puesta en escena de Claus Guth // Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
 
El director de escena alemán Claus Guth presentó en el Liceu esta coproducción del coliseo barcelonés con el Teatro Real de Madrid donde se estrenó en 2017 la Opéra de Lyon (2018) y la Oper Frankfurt, donde llegará este próximo mes de mayo. Se trata de uno de sus mejores trabajos gracias a una escenografía muy versátil, un cuidado vestuario y una muy trabajada labor en la dirección de actores. A ello hay que sumar la idea de presentar toda la ópera desde la visión de Flavio, el hijo de la pareja protagonista, que se enfrenta a las intrigas y asesinatos de la corte desde una mirada infantil y cuyos miedos y esperanzas se expresan por los dibujos que pinta en su libreta y que son proyectados a gran tamaño sobre la casa-palacio que habita su familia y los fantasmas que el niño crea en su imaginación y que solamente él puede ver.
El actor Fabián Augusto Gómez realizó una interpretación genial del atormentado Flavio, eje de una producción con la genial escenografía de Christian Schmidt que presenta una moderna villa blanquecina que va rotando para ofrecer los diferentes espacios para cada escena y cuyo punto central es la habitación de Rodelinda en el primer piso, un aposento al que todos quieren acceder para conquistar su amor y el poder que ostenta simbolizado por las escaleras de la mansión.
En el apartado vocal remarcar la gran labor de la pareja protagonista formada por la soprano estadounidense de origen cubano Lisette Oropesa, que debutaba en el Liceu, y por el prestigioso contratenor Bejun Mehta. La primera sorprendió como una cálida, elegante y sensual Rodelinda que supo sobrepasar las exigencias del rol con excelente nota, especialmente con unos sobreagudos de gran calidad, mientras Mehta demostraba la excelencia de su instrumento y la profundidad de su interpretación en un título händeliano en el que él es especialista y con cuyo Bertarido, el supuesto rey asesinado, ya ha triunfado en muchos otros teatros.
A su lado destacó la labor de la mezzosoprano estadounidense Saha Cooke como su hermana Eudige, de cuidada musicalidad y eficacia canora, el interesante y timbrado contratenor de Gerald Thomson como el consejero Unulfo y el malvado y expresivo Garibaldo del barítono italiano Gianluca Margheri. El usurpador del trono, Grimoaldo, interpretado por el tenor Joel Prieto, fue de menos a más en un estilo que no es el suyo, brindando además una convincente interpretación actoral.
Esta ópera de Händel, que se presentaba por primera vez en el Liceu, es de una considerable extensión y posee excelente arias y un dúo de gran belleza, todo servido por una Simfònica del Liceu reducida a estándares barrocos y reforzada con la participación de renombrados especialistas como David Bates o Dani Espasa, dirigidos con gran eficacia y excelente expresividad por el director musical de la casa, Josep Pons, y que fue recibida con grandes aplausos por el público barcelonés.  * Fernando SANS RIVIÈRE