Palau de Les Arts 
Verdi  I MASNADIERI
Roberta Mantegna, Michele Pertusi, Artur Rucinski, Stefano Secco, Bum Joo Lee, Gabriele Sagona, Mark Serdiuk. Dirección: Roberto Abbado Dirección de escena: Gabriele Lavia. 6 de febrero de 2019.
 
 La producción de Gabriele Lavia no supo captar la compleja esencia de esta poco programada ópera de Verdi, algo que sí logró magistralmente el maestro Roberto Abbado // Palau de les Arts / Miguel LORENZO-Mikel PONCE  
Esta temporada termina el contrato de Roberto Abbado como titular del Palau de Les Arts. Durante tres años ha compartido la titularidad con Fabio Biondi, pero tras la dimisión de este último la temporada pasada se le mantuvo como único director musical dirigiendo esta temporada tres títulos. Con I masnadieri ha hecho toda una creación. Se trata del único título nuevo de este curso en Les Arts, por ello parece estar llamado a ser el acontecimiento más relevante. Su versión ha sido equilibrada, atenta a los detalles y llena de matices dinámicos; además, supo mantener el pulso dramático durante toda la obra. Por cierto, se interpretó con todas las repeticiones y sin ningún corte. Pero la calidad musical no se debió únicamente a la dirección, sino también a un excelente reparto: Roberta Mantegna interpretó a Amalia impresionando con una voz cálida, carnosa y con gran cuerpo lírico en el centro; solo en el agudo se apreció cierta tirantez. Si lograse mejorar ese aspecto podría convertirse en una primera figura internacional. Stefano Secco fue un Carlo eficiente y entregado, lo cual no es poco en un papel tan exigente. El centro es sólido y el agudo eficaz, pero acusa cierta irregularidad en el pasaje que compensó con entrega. Pero el gran triunfador fue Artur Rucinski quien firmó un Francesco de referencia gracias especialmente a su escena del cuarto acto, donde alcanzó cotas de expresividad inauditas gracias a un estado vocal privilegiado que le permitió todo tipo de matices. No quedó muy atrás en cuanto a clase interpretativa Michele Pertusi como Massimiliano, un cantante maduro que está afrontando papeles verdianos sentando cátedra en cada rol. La suya ha sido una auténtica lección de canto e interpretación con una técnica portentosa y un fraseo aristocrático.
No es un secreto señalar que I masnadieri es uno de los libretos más problemáticos sobre los que trabajó Verdi. El intento de resumir en una ópera la obra Die Räuber de Schiller resultó una labor titánica, casi imposible; pese a que Andrea Maffei hizo lo que pudo, la verdad es que el resultado es una especie de collage a partir de la obra de Schiller. En ese contexto, la producción monótona y superficial de Gabriele Lavia aporta poco o nada. Todo se desarrolla en un mismo escenario: una especie de nave industrial abandonada llena de grafitis. A partir de ahí, Allex Aguilera, encargado de la reposición, solo ha podido aportar un inteligente movimiento escénico que solventa la papeleta sin alzar el vuelo.
La orquesta lució a gran nivel y hay que destacar la extraordinaria interpretación, por su lirismo y elegancia, del chelista Rafal Jezierski en su solo de la obertura. Asimismo, el coro lució de nuevo sus excelencias; en un momento en que la agrupación anuncia que irá a la huelga por su inestabilidad laboral, conviene recordar su inmensa calidad en una ópera en la que la agrupación es uno de los protagonistas.  * César RUS