Auditorio Baluarte 
Verdi  OTELLO
Gregory Kunde, Svetlana Aksenova, Àngel Òdena, Fancisco Corujo, Manuel de Diego, Jeroboám Tejera, Mireia Pintó, Gerard Farreras. Dirección: Ramón Tebar. Dirección de escena: Alfonso Romero. 3 de febrero de 2019.
 
Gregory Kunde y Àngel Òdena triunfaron en este Otello que atracó en el Baluarte de Pamplona // Auditorio Baluarte /  
 
Hace casi quince años Gregory Kunde acudió a Pamplona para interpretar el papel de Rodrigo de La donna del lago de Rossini junto a Juan Diego Flórez en una versión de concierto inolvidable. En aquel entonces brillaba en ese tipo de papeles de tenor dramático rossiniano pero costaba imaginar que lograría cantar papeles de tenor spinto e incluso de dramático verdianos o veristas. Se podría objetar que su voz carece de esos tintes baritonales y broncíneos que requieren el papel del Moro de Venecia, pero su interpretación es modélica en muchos aspectos, lo que explica que se haya convertido en un referente hoy en día para todo teatro que aspire a programar esta ópera. Por todo ello, estas dos funciones se convirtieron en un gran acontecimiento en Pamplona donde los repartos no suelen incluir voces de relumbrón mediático. Kunde brindó una versión brillante, su voz y sus agudos tienen el squillo necesario para aguantar la tensión de un papel que lleva las facultades del tenor al límite. Desde su dúo de amor con Desdemona del primer acto, hasta los que comparte en el segundo con Iago, desplegó todos sus recursos dejando frases para el recuerdo como el “Niun mi tema” del último acto dicho con un sentido dramático fantástico.
El otro triunfador de la noche fue Àngel Òdena que tuvo una brillante noche con una interpretación muy bien resuelta del personaje de Iago, sabiendo transmitir toda su perversidad mediante una caracterización controlada y nada exagerada y con una prestación vocal homogénea y equilibrada.
La soprano Svetlana Aksenova ofreció una correcta versión de Desdemona aunque el color un tanto oscuro de su voz no favoreciera al personaje, siendo superior la interpretación del Ave Maria que la Canción del sauce. Del resto del reparto, hay que destacar a Francisco Corujo como Cassio y correctos Manuel de Diego como Roderigo y Jeroboám Tejera como Ludovico, como también el resto de secundarios.
Sin duda la clave de que todo funcionara a alto nivel fue gracias a la brillante dirección musical de Ramón Tebar que atenta en todo momento a cada uno de los elementos, no se dejó llevar por los excesos sabiendo extraer un rendimiento notable de la Sinfónica de Navarra en una de sus noches más afortunadas como orquesta de foso.
No se puede olvidar tampoco el magnífico trabajo de un cuajado y compacto Coro de AGAO que brilló en todas sus intervenciones. La puesta en escena llevó la firma de Alfonso Romero con una producción ya vista en diferentes teatros españoles, sencilla y basada en un elemento móvil que representa al barco de Otello que va transformándose y adaptándose en cada uno de los actos. Obviamente el momento en que mejor encaja es en el primer acto, en el que además se añaden unas conseguidas proyecciones en la sala que consiguen recrear con gran acierto la tempestad inicial.  *Alberto OSÁCAR