Gran Teatre del Liceu
Lehár  LA VIUDA ALEGRE
Angela Denoke, Bo Skovhus, Vanessa Goikoetxea, Ben Bliss, Omar Jara, José Luis Casanova, Emili Rosés, Sung Min Kang. Dirección: Josep Pons. V. de Concierto, 27 de julio de 2017.
 
Bo Skovhus fue Danilo y Angela Denoke, Hanna en La viuda alegre en versión de concierto en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
 
 
Si en el caso de una ópera la versión en forma de concierto ha de suponer siempre una faute de mieux aunque de hecho sirva para ahorrar al espectador el riesgo, cada vez más patente, de una excursión a terrenos tan conceptuales como cenagosos, en el caso de una opereta, en la que la peripecia teatral tiene la difícil misión de forzar la sonrisa del espectador, el formato in oratorio puede acusar ulteriores carencias. La cosa se complica, además, si como ocurrió en este caso se opta por eliminar de raíz todo el texto hablado y se confía toda la espuma del mensaje a los números musicales, tampoco acogidos, por cierto, en su totalidad. El tono brillante y ligero del género se ofrece, así, algo forzado, y una Viuda alegre sin Njegus ni juego de abanicos se queda en muy poco y tiene que exigir de sus intérpretes un esfuerzo adicional para imponerse a un público al que no se le facilitan todas las cartas en juego.
Josep Pons, encargado de transmitir el mensaje, puso de su parte el entusiasmo necesario para servir el producto resultante en las mejores condiciones posibles y tanto la Simfònica liceísta, con el brillante concertino Kostadin Bogdanoski, como el coro instruido por Conxita García, hicieron su trabajo con aplicación y óptimos resultados. Los solistas vocales tenían en esta ocasión que forzar un poco la mano para resultar creíbles y sus apuntes de intención teatral, con una gestualidad sobria pero acertada en el vals que cierra el primer acto y en el número de las grisettes, contribuyeron eficazmente a vender el artículo.
Angela Denoke aportó toda su experiencia y su clase específica para compensar los efectos de una emisión que ya presenta algunas durezas aunque siga bien enfocada. Su versión de la Vilja-Lied fue impecable. Bo Skovhus hizo un Danilo más enfático que dicharachero, subrayando la línea interpretativa ya apuntada en su grabación con Gardiner y, también en su caso, ofreciendo lo mejor de un instrumento que ha perdido buena parte de su frescura. Si la Valencienne de Vanessa Goikoetxea convenció por lozanía vocal y buena línea de canto a pesar de sus aristas metálicas, el Camille de Rosillon del tenor Ben Bliss, premio Viñas 2015, mostró un estilo perfecto para este repertorio, con hábiles recursos para la gestión del registro agudo y un fraseo limpio y expansivo para defender su Romanze del segundo acto con la máxima eficacia. En el Marsch-Septet tuvieron ocasión de lucirse los solistas del coro incorporados al reparto (José Luis Casanova, Omar Jara, Emili Rosés, Sung Min Kang, Josep Lluís Moreno y Miquel Rosales) y como grisettes animaron el cotarro Carmen Jiménez, María Such, Olatz Gorrotxategi, Àngels Padró, Mariel Aguilar y Olga Szabó.
No era la primera vez que una temporada del Liceu baja el telón con La viuda alegre, pues ello ya ocurrió en el ciclo 1979-80 con una expedición punitiva de la Ópera de Graz, pero entonces lo hizo con la sonrisa completa de una versión escénica que comprendía unos decorados de muy buen ver. Eran, sin duda, otros tiempos.  * Marcelo CERVELLÓ