Teatro dell’Opera
Rossini IL VIAGGIO A REIMS
Mariangela Sicilia, Anna Goryachova, Maria Grazia Schiavo, Francesca Dotto, Juan Francisco Gatell, Pietro Adaini, Adrian Sampetrean, Nicola Ulivieri, Bruno De Simone, Simone Del Savio. Dirección: Stefano Montanari. Dirección escénica: Damiano Michieletto. 18 de junio de 2017.
 
 
Pie de foto: Detalle del montaje de Il viaggio a Reims de Damiano Michieletto © Teatro dell’Opera 
 
En este regreso de Rossini a Roma, el director de escena Damiano Michieletto no modificó el argumento de la ópera tal y como hace a menudo, sino que hizo mucho más, inventando una trama totalmente nueva para Il viaggio a Reims. El resultado, sin embargo, fue afortunado, puesto que el núcleo de la obra es una larga espera durante la que no sucede prácticamente nada, situación que autoriza a inventarse lo que sea siempre que se haga con inteligencia y sentido del teatro, cualidades que no le faltan a Michieletto. Con la colaboración del escenógrafo Paolo Fantin y de la diseñadora de vestuario Carla Teti, el regista veneciano ambienta la ópera en una moderna galería de arte en la cual se está montando frenéticamente una exposición. En muchos puntos el texto de libreto no se corresponde con lo que ocurre en escena, pero pese a ello todo funcionó perfectamente ya que Michieletto supo acertar con el ritmo y el carácter de la música rossiniana, liberándola de la acción ayuna de interés de lo que ocurre en escena. Paradójicamente los momentos menos afortunados fueron aquellos en que Michieletto sí que se atuvo al libreto, como en todo el juego de piques amorosos entre Corinna y Belfiore, que son insípidos y triviales cuando la música vuela indiscutiblemente por encima de ellos. Mágicos, en cambio, fueron los momentos más absurdos, como cuando los personajes de los retratos pintados salen de sus marcos para unirse a los personajes reales. Para el final, Michieletto consiguió un gran efecto teatral haciendo descender sobre el escenario un gran marco dorado dentro del cual los protagonistas fueron ocupando su lugar, recreando en un tableau vivant el cuadro de Gérard que representa la coronación de Carlos X en la Catedral de Reims: un golpe de genio que hace sugestivo incluso el elogio cortesano al nuevo rey con el que termina la ópera.
Los cantantes, jóvenes en su mayoría, afrontaron con excelentes resultados los papeles escritos por Rossini para las grandes voces de la época dorada del bel canto. Los dos más aplaudidos, sin embargo, fueron los veteranos Bruno de Simone (Trombonok) y Nicola Ulivieri (Profondo), que con su experiencia teatral supieron añadir un poco de vida a estos evanescentes personajes. Mariangela Sicilia prestó su purísima voz a Corinna, mientras Anna Goryachova interpretaba a la Condesa polaca con gran personalidad vocal y escénica. Maria Grazia Schiavo (Folleville) y Adrian Sampetrean (Sidney) confirmaron ser cantantes de clase y no desmerecieron Francesca Dotto (Madama Cortese) y Juan Francisco Gatell (Belfiore), cuando sí se hubiera podido esperar algo más de Simone del Savio (Alvaro) y Pietro Adaini (Libenskof), con los papeles menores bien cubiertos. De la dirección der Stefano Montanari se apreció su puntillosa precisión, pero no la oscilación entre los tiempos o muy veloces o muy lentos que llegaron a provocar dificultades a los cantantes.  * Mauro MARIANI