Opernhaus
Lehár DAS LAND DES LÄCHELNS
Piotr Beczala, Julia Kleiter, Rebeca Olvera, Spencer Lang, Cheyne Davidson, Martin Zysset.
Dirección: Fabio Luisi. Dirección de escena: Andreas Homoki. 18 de junio de 2017.
 
 Piotr Beczala fue el gran protagonista de El país de las sonrisas en Zúrich © Opernhaus / Toni Sutter
 
Como colofón y cierre de la temporada, la Opernhaus de Zúrich propuso una nueva producción de una opereta, ante la insistencia de los Freunde. La opereta, junto a la zarzuela española o la opéra comique francesa han sido géneros que han gozado de mucha popularidad en sus países o ciudades clave –Viena, Madrid o París, respectivamente–, hecho que también conllevará a una banalización de su interpretación y, consecuentemente, una desvalorización del género por parte de la afición operística. Afortunadamente en Zúrich, para Das Land des Lachelns, se quiso contar con las máximas figuras de la casa para dirigirla y un reparto de primer cartel, encabezado por uno de los tenores más aclamados de la actualidad: Piotr Beczala.
El país de la sonrisa tiene todos los elementos característicos de la opereta romántica: valses, melodías pegadizas, diálogos chispeantes, pareja principal, pareja secundaria semicómica, ballet, el característico final agridulce que tanto gustaba a la Viena de la época o las exóticas melodías orientales, tan en boga. Lehár compuso la obra para gloria y lucimiento de su buen amigo Richard Tauber, a partir de la célebre página “Dein ist mein ganzes Herz”.
Andreas Homoki, que parece que tiene a parte de la afición de Zúrich algo disgustada viendo la reacción del día del estreno, quiso convertir la decimonónica ópera en un teatro de variedades vienés art-déco, situando la función en los años del estreno. El escenario estuvo presidido por una gran escalera circular que giraba y se adaptaba para jugar y crear distintos espacios escénicos con efectos de luces de rojos –para China– y azules y dorados –para Viena–. También jugó con el telón para crear las escenas de mayor intimidad y dar entrada, luego, a las de más fastuosidad. Escénicamente, el espectáculo resultó muy efectivo, dinámico y colorido, por lo que no se entienden las protestas del público a su intendente, más asentadas en un descontento endémico que por el excelente resultado de esta Das Land des Lächelns.
Musicalmente, resultó también una delicia. El director musical de la casa, Fabio Luisi, se hizo cargo de este estreno insólito en la ciudad suiza con un resultado muy cuidado y refinado, ofreciendo un sonido delicado y desmenuzando cada melodía, dúo y escena en un auténtico gozo. Beczala debutaba escénicamente como Sou-Chong, papel que ya había grabado  y estrenado en versión de concierto, y lo hizo por la puerta grande. El tenor polaco hizo gala de lo mejor de sus cualidades: elegante fraseo y musicalidad, brillantes y valientes agudos y un timbre de privilegiada belleza. Gustó en todas sus intervenciones, se esperaba la célebre página, en la que despertó la mayor ovación, pero también en la no menos emotiva “Von Apfel bluten einem Kranz”. A su lado, la soprano Julia Kleiter (Lisa), a pesar de algunas estridencias en los agudos, hizo una muy buena actuación, sobre todo en los dúos junto a Beczala. La soprano mexicana Rebeca Olvera hizo una fantástica y dulce Mi, y gustó mucho en su pizpireta escena “Im Salon zur blau'n Pagode” y también en las escenas con un efectivo Spencer Lang (Conde von Pottenstein).  * Albert GARRIGA