Theater Basel
Händel ALCINA
Nicole Heaston, Valer Sabadus, Katarina Bradic, Bryony Dwyer, Alice Borciani, Nathan Haller, José Coca Loza. Dirección: Andrea Marcon. Dirección de escena: Lydia Steier. 10 de junio de 2017.
 
Lydia Steier firmó la puesta en escena de Alcina en Basilea © Theater Basel / Priska Ketterer
 
El Theater Basel, el más innovador y experimental de Suiza en danza, teatro y ópera, cerró su temporada con una Alcina de Händel de la que la regista Lydia Steier propuso una lectura bastante convencional, con elementos de teatro barroco, como olas de mar de madera que se desplazan lateralmente o cabezas de animales para los amantes hechizados de Alcina. Bradamante y Melisso llegaron a la isla en un bote atraídos por los cánticos de la sirena Morgana, que se enamora perdidamente de Ricciardo –Bradamante travestida en caballero–. Alcina, caracterizada de diva tropical, a lo Carmen Miranda, es una hechicera cruel que no duda en destripar a sus amantes y en repartir las vísceras entre los presentes. Fue una lectura más o menos atrevida, pero siguiendo el hilo clásico de la historia. Todo ello dio un giro en cuanto Ruggiero se da cuenta del engaño provocado por el hechizo de Alcina y se entrega a su amada Bradamante. Es en ese momento cuando ella se despoja de su careta y se convierte en la auténtica villana de la historia que obliga a todos a estar encerrados en un despacho gris en el que lo importante es la rentabilidad del trabajo y los beneficios de la empresa de Bradamante. Alcina y Morgana son obligadas a renunciar al amor verdadero que tanto anhelaban y condenadas a una soledad eterna al no aceptar las normas de la sociedad y se recluyen en su microcosmos.
Musicalmente, el protagonista absoluto fue el director Andrea Marcon frente a la formación que él mismo fundó en 2009, la Cetra Barockorchester de Basilea. La sinfonía inicial resultó curiosa escénicamente, ya que situó a la orquesta al mismo nivel que el escenario, para, lentamente, a medida que subía el telón, ir bajando su espacio al foso correspondiente. Igualmente, el coro, que realizó una excelente prestación, se situaba en el foso mientras los figurantes simulaban su canto. Marcon dibujó una lectura no exenta de contrastes, con un cuidadísimo papel de los solistas instrumentales, que se entregaron a la batuta del experto director del barroco y música antigua. Sin duda fue lo mejor de la velada, que culminó con sonoros vítores al director y a su formación. Por otro lado, Marcon, en complicidad con Steier, realizó algunos cortes a la partitura e incorporó sabiamente las dos arias de Oberto, en muchas ocasiones cortadas.
El apartado vocal fue encabezado por Bryony Dwyer, del Opera Studio de Basilea, que ofreció una muy sólida Morgana, patente ya en “Tornami a vagheggiar”. Katarina Bradic fue una Bradamante todoterreno, tanto desde el punto de vista vocal como escénico. Gustó mucho por la calidad de su instrumento, técnica y expresividad en “È gelosia”. Por su parte, el contratenor Valer Sabadus protagonizó un Ruggiero de desigual resultado. Se trata de un cantante bien dotado musicalmente, pero una falta de proyección del instrumento desdibujó el conjunto de su actuación. Así, empezaría de manera irregular para ofrecer una muy sentida y bien ejecutada página en “Mi lusinga il dolce affeto”. Los problemas de instrumento surgieron de nuevo en “Verdi pratti” y, sobre todo, en “Stan’ellircana”, técnicamente imprecisa y con algún agudo más aullado que proyectado.
La Alcina de Nicole Heaston, que sustituía a la anunciada Kate Royal, también tuvo una prestación no siempre eficiente. Si bien escénicamente su interpretación fue entregada y muy sentida, vocalmente hubo de menos y de más. Lo menos interesante, sin duda, fue su “Ah! Mio cor”, cantado con exceso de efectismo y técnicamente muy deslucido. Esta página necesita de una inteligente musicalidad para, de la máxima simplicidad, sacar un gran lamento, sin artificiosidad. Sin embargo, en “Mi restano le lagrime” sí supo emocionar, en la medida que su interpretación le permitía. Alice Borciani (Oberto) fue muy correcto y gustó mucho en su página “Barbara! Io ben lo so”. Nathan Haller (Oronte) y José Coca Loza (Melisso) estuvieron francamente bien en sus papeles escénicos y en sus intervenciones vocales.  * Albert GARRIGA