La Fenice
Monteverdi L’Orfeo
Krystian Adam, Hana Blazíková, Lucile Richardot, Francesca Boncompagni, Gianluca Buratto, Kangmin Justin Kim, Furio Zanassi, Francisco Fernández-Rueda. Dirección: John Eliot Gardiner. Dirección de escena: John Eliot Gardiner y Elsa Rooke. 16 de junio de 2017.
 
L’Orfeo volvió a La Fenice © La Fenice / Michele Crosera
 
El acontecimiento musical de 2017 en Venecia ha sido, sin lugar a dudas, la representación de la trilogía operística de Monteverdi bajo la batuta de John Eliot Gardiner, una propuesta que el maestro británico lleva paseando por varias ciudades europeas. Para festejar el 450º aniversario del nacimiento del cremonés, la Serenissima no dudó en recurrir a una de las manos más expertas en el repertorio, que ofreció una velada inolvidable con el estreno de la que se considera como la primera de las óperas que se han conservado, L’Orfeo.
 
La regia –del propio Gardiner y Elsa Rooke– se concentró en destacar la unión de música y texto, rechazando todo elemento visual que pudiera distraer de la verdadera esencia dramática y del natural devenir de la acción. Cantantes y actores se situaron en el escenario rodeados de la orquesta, creando así un todo que participaba por igual en el desarrollo dramático, y logrando algo difícil de conseguir en el género: el perfecto equilibrio de fuerzas entre texto y sonido. El público también fue partícipe de la acción, desde el aviso minutos antes del inicio de la ópera con la interpretación de la toccata, hasta las diferentes intervenciones de los cantantes paseándose por el patio de butacas.
 
Dueña de un timbre oscuro y equilibrado, Hana Blazíková (La Música y Euridice) interpretó su doble papel con seguridad vocal y refinado lirismo, virtudes que compartió la hermosa Messaggera de Lucile Richardot, de gran impacto teatral y emocional. Francesca Boncompagni (Proserpina) convenció rápidamente a Plutone gracias a su exquisita sensibilidad para reproducir el arco de fraseo. La intervención musical de Gianluca Buratto fue irreprochable tanto en su papel de Caronte como al interpretar a Plutone, aunque faltó mayor teatralidad para describir la compleja psicología de ambos personajes.
 
Krystian Adam (Orfeo) fue el protagonista de la noche, manteniendo en vilo al espectador de principio a fin gracias a sus cualidades musicales y escénicas. “Rosa del ciel” fue su tarjeta de visita, con la que expuso todas sus cualidades: emisión naturalísima, hermoso arco de fraseo que fue desde los más conmovedores pianissimi hasta los dramáticos forti, y facilidad  para aprovechar las resonancias de su bello timbre. Su momento de gloria fue “Possentespirto”, en la que diferenció musicalmente los distintos mundos por los que pasó para recuperar a Euridice, magnífico en cuanto al cantare d’affetto y en los contrastes de los distintos estados anímicos.
 
Dueño absoluto de la partitura y sus matices, el maestro Gardiner ofreció una lectura excepcional, explorando al límite todas las cualidades musicales y dramáticas, perfilando un arco de fraseo de hermoso lirismo, y aportando nervio y temperamento para ultrapasar la belleza original de los pentagramas. La intervención del coro fue insuperable en cuanto al empaste, a la afinación y a la dosificación de dinámicas, poniendo el broche de oro a una jornada irrepetible.  * Verónica MAYNÉS