Londres
The Royal Opera Covent Garden
Verdi OTELLO
Jonas Kaufmann, Marco Vratogna, Maria Agresta, Simon Shibambu, Frédéric Antoun, Kai Rüütel, In Sung Sim. Dirección: Antonio Pappano. Dirección de escena: Keith Warner. 21 de junio de 2017.
 
Jonas Kaufmann debutó el rol de Otello en Londres © Royal Opera House – Covent Garden
 
La noche de ópera más esperada del año, con el debut en el rol del supertenor del momento, fue también la noche más calurosa en Londres desde 1976. La Royal Opera consiguió lo que cualquier compañía desea: un divo en un rol crucial. ¿Pero cómo fue ese debut? ¿Llenó las expectativas en un teatro que vio los más grandes Otellos de varias generaciones? Si el lector es un admirador de Jonas Kaufmann no tendrá ninguna crítica respecto de su interpretación, simplemente porque  el alemán ofreció una función en la que, ante un estreno con tanta presión internacional, no se concentró mucho en el rol, cantando con su particular timbre oscurecido y algo monocromático: eso puede bastarle a la mayoría del público que lo adora. Quizás a ese lector no le gustará leer que el agudo de Kaufmann pareció demasiado abierto, que lo precedió con su típico apoyo algo rudo, que cantó frases enteras en un pianissimo poco audibles, que puntos claves de la obra como “Dio mi potevi” e incluso “Niun mi tema” fueron cantados sin mucha fuerza y con deficiente fraseo. La lista es larga: este es un rol que debe ser asumido por un artista no solo con las notas, sino con una interpretación convincente. Kaufmann se vistió de Otello y cantó las notas, pero su caracterización fue una fotocopia borrosa del Moro de Venecia que deberá decantar.
A Kaufmann no le ayudó esta nueva producción confusa, más bien torpe. Keith Warner es un buen director y se le han visto excelentes montajes, pero este no es uno de ellos: hubo escenas, como la entrada de los emisarios de Venecia, que provocaron hilaridad, el coro fue usado de forma estática y no hubo casi nada de Personenregie.
Tampoco se pudo disfrutar de un buen Jago, ya que la voz de Marco Vratogna sonó hueca y seca; sus grandes momentos estuvieron bien actuados, pero hay también que cantarlos. El gran dúo “Si per ciel” fue forzado por ambos cantantes y cubierto por una orquesta que tocaba muy fuerte. Solo Maria Agresta se lució con una caracterización de línea tradicional, irritante, dulce, que interactuó muy bien con un Otello que trataba de parecer impaciente pero que más parecía un niño caprichoso. Desdemona siempre mantuvo un buen nivel, coronando la velada con una muy aceptable escena final, si bien el Si b le resultó difícil sin cantarlo en pianissimo. Frédéric Antoun fue un Cassio de buena figura pero de actuación y canto desteñidos, mientras que Simon Shibambu (Montano) se mostró como el mejor de los roles menores.
El excelente coro de la casa dejó de serlo desde que su nuevo director, William Spaulding, asumió el cargo; el sonido conseguido por el anterior responsable, Renato Balsadonna, se ha endurecido de forma inaceptable para una ópera italiana. Cabe un elogio para el director, Antonio Pappano, cuya lectura tuvo energía y poder; la escena de la tormenta fue magnífica, pero el resto no tuvo el mismo nivel. Se dio una tendencia a cubrir a los cantantes, pero el sonido que emanaba del foso era exquisito.  * Eduardo BENARROCH