Staatsoper
Donizetti L’ELISIR D’AMORE
Valentina Nafornita, Ileana Tonca, Jinxu Xiahou, Marco Caria, Bryn Terfel. Dirección: Guillermo García Calvo. Direccion de escena: Otto Schenk. 22 de junio de 2017. 
 
La Staatsoper repuso el montaje de L’elisir d’amore de Otto Schenk © Staatsoper / Michael Pöhn 
 
En una de las últimas series antes del cierre de la temporada se había anunciado a Rolando Villazón como Nemorino, pero el tenor mexicano acabó cancelando –como ya había hecho en Londres para el mismo papel entre mayo y junio–, sin que ello constituyera sorpresa alguna. Pero aun no siendo ya la estrella que llegó a ser, el cantante mexicano sigue siendo un artista prominente y ello es bueno para la taquilla. En este caso la administración de la Staatsoper no pudo asegurarse la colaboración de una figura de renombre parecido y recurrió a Jinxu Xiahou, un miembro de la compañía: el tenor chino demostró ser un buen elemento y cumplió con el compromiso de modo adecuado, y aunque podría serle reprochada una cierta falta de refinamiento en el fraseo y de suavidad en la emisión, lo cierto es que es muy probable que su rendimiento vocal fuera superior al que Villazón hubiera podido brindar.
Valentina Nafornita, también miembro de la compañía, ha pasado de Giannetta a Adina y cantó de modo convincente aunque con cierta precaución en los agudos, siendo su prestación escénica solo adecuada. El mejor canto estuvo a cargo de Marco Caria, un Belcore de firme y sonora voz de barítono y notable personalidad cómica en la vertiente teatral. La otra prestación de nivel vino representada por Bryn Terfel, cuyo Dulcamara dejó de lado la usual vis comica en favor de una actitud más sobria pero de convincente personalidad y canto exquisito en su emisión de bajo-barítono. Las dos voces graves hicieron que la función mereciera oírse. Ileana Tonca, que sustituía a Hila Fahima, fue una muy buena Giannetta.
El director español Guillermo García Calvo demostró conocer muy bien la ópera, que dirigió con finos matices; en esta ocasión los tempi parecieron algo más lentos y pudo detectarse una cierta desconexión entre los suyos y los de Terfel, pero lo orquesta le siguió adecuadamente y el coro hizo también una buena labor. En conjunto, una representación sólida aunque nada excepcional.  * Gerhard OTTINGER