Teatro Colón
Händel GIULIO CESARE
Franco Fagioli, Amanda Majeski, Jake Arditti, Adriana Mastrángelo, Flavio Oliver, Hernán Iturralde, Mariano Gladic. Dirección: Martin Haselböck. Dirección de escena: Pablo Maritano. 14 de junio de 2017.
 
Franco Fagioli protagonizó Giulio Cesare en Buenos Aires © Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli / Máximo Parpagnoli
 
Considerada la más lograda ópera en italiano de Händel, estrenada con gran éxito en Londres en 1724, caída casi en el olvido durante todo el siglo XIX y reestrenada con nuevo formato pero manteniendo la esencia en 1927 también en Londres, Giulio Cesare se ha convertido en pieza angular del Barroco y de insigne presente en su género dramático. El libreto base de Francesco Bussani fue adaptado por Nicola Haym y se caracteriza por desacralizar a los hombres y mujeres que hasta entonces parecían de piedra y llevarlos a la vida, con las pasiones y desventuras de su época. De tal manera, el protagonista se convierte en un atormentado pero siempre decidido Imperator; la viuda de su amigo/enemigo Pompeyo, en la desesperada Cornelia que busca a través de la entronización de su hijo Sesto la consideración y el apoyo de César; Cleopatra muestra la arrogancia de su carácter de reina pero entendiendo que debe supeditarse a las decisiones de César, y así el resto de los personajes. Todos toman dimensión humana.
La obra requirió en su momento la presencia de castrati en los roles principales masculinos, que en la actualidad son generalmente asumidos por contratenores –en algunos casos por otras voces–. Se trata de una obra de larga duración –casi 4 horas de música barroca–, con dinamismo y figuras diversas y complejas, por lo que la dirección escénica juega un rol principal y debe encontrar la forma de llegar no solo a un público moderno, sino también mantener la identidad de la obra. Pablo Maritano asumió esta tarea y, aunque varios aspectos pudieran resultar cuestionables al menos para cierto sector del público, alcanzó los resultados buscados y logró sincretismos valiosos, manteniendo hasta el final el interés a través de una glamurosa conjunción entre la régie y la escenografía de Enrique Bordolini. Contó para ello con el impecable aporte de la orquesta estable del teatro bajo la perfecta conducción de Martin Haselböck.
El elenco, de nivel superlativo. Franco Fagioli demostró en su rol predilecto sus dotes de contratenor y en cada intervención pareció ir superándose hasta su apoteósico “Aure deh, per pietá” del tercer acto. Amanda Majeski (Cleopatra) no le fue a la zaga y a partir de su aparición escénica y magníficos soliloquios –“Se pietà di me non sentí” y especialmente “Piangerò la sorte mía”– ganó merecidos bravos. De igual nivel Adriana Mastrángelo como Cornelia, de relevancia fundamental en el primer acto y en el dúo con Sesto con que el mismo finaliza. Sus arias “Priva son d’ogni conforto” y “Non ha piu che temere” fueron antológicas. En un plano ligeramente inferior, Jake Arditti (Sesto), sin desentonar. Muy importante aporte de Hernán Iturralde como Achilla y de Flavio Oliver, también contratenor que impactó gratamente como Tolomeo. Coro y figurantes en brillante versión. Dentro de la lograda temporada lírica 2017, un éxito. * Mario F. VIVINO