Staatsoper
Concierto PLÁCIDO DOMINGO
Extractos de óperas de Verdi. Plácido Domingo, Ana María Martínez, Ramón Vargas, Sonya Yoncheva, Dmitry Korchak, Kwangchul Youn, Marco Caria. Dirección: Marco Armiliato. 19 de mayo de 2017.
 
Pie de foto: Plácido Domingo, homenajeado en Viena © Wiener Staatsoper
 
A mediados de los años sesenta del pasado siglo un joven tenor español hizo una audición en Viena, pero no pudo ser contratado porque todas las representaciones de los títulos de su repertorio estaban ya asignadas. Fue, no obstante, una suerte que precisamente el día en que la audición tuvo lugar Giuseppe di Stefano cancelara su Ballo in maschera y la Staatsoper le invitara a sustituirle. Domingo rehusó hacerlo al no tener el papel de Riccardo suficientemente preparado para hacerlo en escena, y cuando se le ofreció posteriormente un Don Carlo ya tenía un compromiso firmado en Hamburgo, pero ese mismo rol le sirvió para su debut oficial el 19 de mayo de 1967. Lo hizo sin ensayos de escena y nadie se percató de que era la primera vez que lo cantaba. Pero su debut no despertó un interés especial y nadie pudo imaginar entonces que se convertiría en el tenorissimo de gloriosa carrera que llegaría a ser. En el mismo mes cantó otras dos funciones del Don Carlo y desde entonces volvería a Viena prácticamente todos los años. En medio siglo alcanzaría aquí la cifra de 253 funciones –que de haberse registrado en una sola temporada hubiera significado cantar todos los días– y ha sumado en total más de 80 horas de aplausos.
En la misma fecha en que se cumplían los 50 años de su debut la Staatsoper rememoró el hecho con este concierto, además de organizar dos exposiciones –en el edificio de la Ópera y en el Museo del Teatro de Viena–  en las que se exhiben documentos, fotografías y trajes correspondientes a sus actuaciones vienesas.
Después de sus actuaciones como tenor, Domingo empezó en 2012 a cantar como barítono en Viena, pero en esta gran celebración las consideraciones sobre el color de su voz perdían toda su importancia. En este concierto cantó fragmentos de tres óperas verdianas, el personaje de una de las cuales no había hecho nunca en escena, y con el actuaron cinco de los vencedores del concurso Operalia por él propulsado: Ana María Martínez, Sonya Yoncheva, Dmitry Korchak, Marco Caria y Kwangchul Youn. Se empezó con el tercer acto de Un ballo in maschera… Domingo no había cantado nunca el papel de Renato y el resultado fue excitante aunque hubo algunas tensiones en la ejecución del “Eri tu” – también las habría después en el “Di Provenza”– que no empañaron el resultado, asombroso para un hombre de su edad, capaz aún de fascinar al público con su poder de comunicación. Ana María Martínez le acompañó con una excelente Amelia y Maria Nazarova, sustituyendo a Aida Garifullina, fue Oscar, con Alexandru Moisiuc y Dan Paul Dumitrescu como los dos conspiradores. Ramón Vargas, por su parte, fue un maravilloso Riccardo /Gustavo, y su “Ma se m’è forza perderti” fue realmente destacable.
En la segunda parte se ofreció el primer cuadro del segundo acto de La Traviata; en esta ocasión en la romanza se esforzó en moldear la emisión con habilidad. Sonya Yoncheva fue una fulminante Violetta, con un canto de gran dulzura lírica y fervor dramático. Dmitry Korchak había empezado el cuadro con una aria y cabaletta excelentes.
Cerraba el programa el tercer acto de Simon Boccanegra. El rol protagonista es el primero del repertorio baritonal de Domingo y sigue siendo el que mejor le va. Aquí, y aun siendo en forma de concierto, destacó su personalidad y su fuerza expresiva, con una escena final muy emotiva y bien cantada. Kwangchun Youn fue un Fiesco de gran solidez y Marco Caria cantó muy bien las pocas frases de Paolo. Para los últimos compases completaron el reparto Ana María Martínez y Ramón Vargas como Amelia y Gabriele.
Todo el programa fue estupendamente dirigido por Marco Armiliato frente a una orquesta que prodigó los sonidos de gran belleza y a un coro que ofreció también una prestación de altura.
Una celebración, en suma, para un artista que ha dado mucho al mundo de la ópera y que sigue teniendo la devoción del público vienés, que le ovacionó clamorosamente hasta provocar su conmoción y sus lágrimas. Tras un corto discurso del director de la Ópera, Dominique Meyer, Domingo dio las emocionadas gracias. En posesión ya de las distinciones honoríficas de Kammersänger y de Miembro Honorario del Teatro, la Staatsoper le obsequió con el traje que había vestido aquí en el primer acto de Andrea Chénier.  * Gerhard OTTINGER
 
 
 
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