Festival de Teatro Lírico Español
Penella DON GIL DE ALCALÁ
Alejandro Roy, Susana Cordón, David Menéndez, Javier Franco, Sandra Ferrández, Jorge Rodríguez-Norton, Vicenç Esteve Corbacho, David Rubiera, Marina Pardo, Boro Giner. Dirección: Rubén Gimeno. Dirección de escena: Emilio Sagi. Teatro Campoamor, 11 y 13 mayo de 2017.
 
Dos detalles de la producción de Don Gil de Alcalá firmada por Emilio Sagi © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso Suárez
 
El XXIV Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo continuó con éxito su andadura con Don Gil de Alcalá, obra de elevada inventiva melódica y refinada orquestación que se pudo escuchar en la primera versión de Manuel Penella, para orquesta de cuerdas y arpa. Así, es de valorar la labor de conjunto con Oviedo Filarmonía y de Rubén Gimeno en la dirección musical, por la propia factura de la obra, contando las partes recitadas con acompañamiento orquestal. No obstante, conviene anotar desajustes repetidos entre foso y escenario, y cierta irregularidad en la cuerda al final del primer acto. Pero primaron las sonoridades llenas, con detalles de instrumentación de importante delicadeza orquestal que, con un equilibrado elenco de voces, llevaron al triunfo las dos funciones de este título.
Para ello fue fundamental la receta minimalista de Emilio Sagi en la puesta en escena, depurada, con el apoyo de las luces de Eduardo Bravo, para lograr cuadros de gran belleza plástica, que subrayaron el alma dieciochesca de la obra, con tierna mirada. El coro de novicias con el que se abre el título, tras el mapa de tela, fue ejemplo de una producción que en su conjunto resultó muy efectiva, y especialmente tras el intermedio, al superar cierta monotonía, por otro lado inevitable por la composición de números que se suceden en el entorno palaciego. En su desarrollo, brillaron además el vestuario y los peinados, con elegantes tocados, que también lucieron las voces femeninas de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, coro que se impuso en el segundo acto, con la reunión de todas las cuerdas.
El Don Gil de Alejandro Roy fue rotundo en lo vocal, con su habitual –y necesario aquí– chorro de voz para momentos de pasión con Niña Estrella. Destacó en sus dúos y romanzas del segundo acto, con especial flexibilidad y matices, y también hay que subrayar su actuación en el tercer acto, durante las artimañas llenas de picardía, para, al fin, triunfar el amor. Es de valorar la evolución del rol de Niña Estrella en la piel de Susana Cordón, de menos a más en lo vocal, tras su presentación en esos números condensados, con emisión irregular, aunque con flexibilidad de medios vocales y de carácter, cuando la joven canta a las injusticias de su amor. La soprano se impuso en el segundo acto, en sus dúos con Don Gil clamando al destino, y en la famosa habanera con Maya, gentil y cándida en la voz de una Sandra Ferrández que también conquistó al público.
Jorge Rodríguez-Norton, muy resuelto en la escena y en lo vocal, dio vida al mexicano Chamaco, con momentos estelares como el dúo “Cuando yo contigo me bailo el jarabe… Ay zúmbale”. Por su parte, Javier Franco tuvo una presencia sólida en este Don Gil, sobre todo en lo vocal, con flexibilidad y potencia, como en los momentos de venganza del barítono. En la misma cuerda, David Menéndez fue in crescendo, una vez asentado en su papel del sargento andaluz, tras su presentación, brillando en “El brindis de Carrasquilla”. David Rubiera, Marina Pardo y Boro Giner, en sus respectivos roles del Padre Magistral, Madre abadesa y virrey, redondearon un reparto en el que el menos ajustado en lo vocal fue Vicenç Esteve Corbacho (Gobernador).   * Diana DÍAZ
 
 
 
 
 
 
 
 
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