Teatro dell’Opera
Giordano ANDREA CHÉNIER
María José Siri, Gregory Kunde, Roberto Frontali, Elena Zilio, Anna Malavasi, Duccio del Monte. Dirección: Roberto Abbado. Dirección de escena: Marco Bellocchio. 21 de abril de 2017.
 
Gregory Kunde y María José Siri fueron Andrea Chénier y Maddalena © Teatro dell’Opera / Yasuko Kageyama
 
Este año, 2017, es el de Andrea Chénier. El divo Jonas Kaufmann lo cantó en Múnich y París y lo llevará a Barcelona y Viena, mientras que La Scala ha elegido la obra, que también aparecerá en otros teatros,  para inaugurar su próxima temporada. La ópera de Umberto Giordano siempre ha contado con el aprecio del público, pero ahora los tiempos parecen exigir de ella una interpretación más moderna y libre de los prejuicios de una crítica que siempre la ha juzgado obra de un verismo tosco y atrasado. Es lo que hizo Roberto Abbado en Roma, creando un color orquestal construido principalmente sobre leves pinceladas y un precioso detallismo. Así la orquesta se reveló no ya como simple acompañante de las voces sino como motor de una moderna dramaturgia musical, concisa y eficaz al tiempo que dio espacio a las grandes pasiones del melodrama del siglo XIX, cosa que durante años la crítica no le ha perdonado a Giordano.
 
Junto a la orquesta el protagonismo fue, obviamente, el de las voces. Al tenor le pertenecen las más bellas melodías de la ópera y Gregory Kunde las cantó estupendamente, con inflexiones extáticas y soñadoras, ricas en matices y en sombreados, que acertaron a dibujar el carácter del delicado poeta dieciochesco. Perfecto en el fraseo, con las dinámicas perfectamente medidas y homogeneidad en los registros, compensó sobradamente los efectos de un timbre no particularmente fascinante. Roberto Frontali, con su voz bruñida y potente, trazó un retrato inolvidable de Gérard, desvelando todos y cada uno de los aspectos de su carácter, desde la conmoción hacia su viejo padre (“Son sessant’anni, o vecchio”) hasta el amor atormentado de su dúo con Maddalena, pasando por un “Nemico della patria” expresivo de sus dudas y reflexiones.
María José Siri fue una impulsiva Maddalena en el primer acto y, cuando su mundo juvenil se ve arrasado por la revolución, su canto se vuelve elegiaco en “La mamma morta” y apasionado en el dúo final. Tuvo algún problema para superar la barrera orquestal, sin embargo, y alguno de sus agudos pareció excesivamente metálico. De mucho nivel los demás intérpretes, con especial mención de Elena Zilio, insuperable Madelon una vez más, Natalia Petrinsky, Bersi de lujo, Duccio del Monte, Anna Malavasi y los demás.
 
La dirección de escena de Marco Bellocchio, conocido por una filmografía un tanto intelectualista, sorprendió por su carácter sencillo y tradicional. Siguió fielmente las indicaciones del libreto pero consiguió evitar la retórica, eliminando el detallismo en algunas escenas que exigen la presencia de personajes de menor rango y reduciendo el número de comparsas. También en la misma dirección de simplificar y modernizar el gusto verista se posicionó la escenografía de Gianni Carluccio, que, después de una primer cuadro un tanto recargado, ambientó los restantes en arquitecturas de gran formato, esenciales y geométricas, sin referencia a época concreta alguna.  * Mauro MARIANI
 
 
 
 
 
Contáctanos
 
Dir:C/ Loreto 13-15, Esc. B. entlo 1ª, 08029,- BARCELONA
 
Tel: (+ 34) 93 319 13 00