Staatsoper

Massenet WERTHER

Ludovic Tézier, Sophie Koch, Adrian Eröd, Maria Nazarova, Alexandru Moisiuc, Peter Jelosits, Marcus Pelz. Dirección: Frédéric Chaslin. Dirección de escena: Andrei Serban. 31 de marzo de 2017.

 

Ludovic Tézier y Sophie Koch, protagonistas de Werther en Viena © © Wiener Staatsoper / Michael Pöhn

 

La puesta en escena de Andrei Serban sobre la escenografía de Peter Pabst resultó fría y careció de romanticismo, pero con todo resultó ser una forma aceptable de narrar la historia. No es la mejor de las soluciones, pero tampoco es tan mala. Mejor, en cualquier caso, que otras producciones vistas en Viena.

 

Jules Massenet adaptó su versión de la ópera goethiana para el famoso cantante italiano Mattia Battistini, convirtiendo la que era ópera de tenor en ópera para barítono. Esta versión pudo oírse en Viena hace cinco años, cuando el tenor  previsto, Roberto Saccà se sintió indispuesto, y ante las dificultades para obtener los servicios de otro tenor, se optó por confiar al barítono Ludovic Thézier el personaje en su versión baritonal, que él ya había hecho en Bruselas. Ahora volvía a asumir el papel no ya como sustituto sino formando parte de un reparto previamente establecido y su interpretación fue maravillosa, con una voz anchurosa que dejó flotar en todos los registros y a la que supo dotar de todos los matices necesarios. Acertó a transmitir todo el dolor y la melancolía del personaje, con una adecuación al rol que hubiera parecido mejor de no ser por el recuerdo de los tenores que lo han interpretado, con Alfredo Kraus a la cabeza. En esta oportunidad Tézier optó por aproximarse de alguna manera a la versión tenoril, ya que consideró que las palabras “ciel” o étoiles” no quedaban bien en la zona baja de la voz. Es posible que su actuación escénica hubiera podido ser más vívida  pero en cualquier caso los resultados fueron extraordinarios.

 

Sophie Koch fue una excelente Charlotte, muy lírica al principio pero con una excelente proyección dramática en el tercer acto, debiendo considerarse en esta oportunidad que los dos artistas franceses estuvieron prácticamente perfectos. Adrian Eröd, que el próximo mes recibirá la distinción de Kammersänger austríaco, construyó un Albert particularmente antipático aunque cantado con una cálida y lírica voz de barítono. La Sophie de Maria Nazarova ofreció un buen registro central, pero un agudo un poco duro. Alexandru Moisiuc acostumbra a interpretar personajes un tanto sombríos y en este sentido convenció poco su Bailli, en tanto que Peter Jelosits (Schmidt) y Marcus Pelz (Johann) estuvieron correctos. La orquesta mostró un buen nivel y Frédéric Chaslin optó por un tratamiento especialmente dramático de la partitura.  * Gerhard Ottinger

 

 

 

 

 
 
 
 
 
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