Teatre Lliure
Recital Xavier SABATA
Obras de Bononcini, Mancini, Pescetti, Porpora, Steffani, Draghi, Leo y Händel. Vespres d’Armadí. Dirección: Dani Espasa. 22 de diciembre de 2017.  
 
El gorgojo de la música barroca parece haber anidado ya definitivamente en el semillero de los hábitos musicales barceloneses y el llenazo que registró el Teatre Lliure para este recital –así como las sonoras muestras de entusiasmo del público en el curso y sobre todo al final del mismo– así parecen atestiguarlo. La ocasión merecía la pena por los protagonistas de la velada y por lo suculento del programa, ya ofrecido con un contenido prácticamente idéntico aunque con una orquesta y un director distintos en el Festival de Peralada de 2016. Xavier Sabata ha conseguido hacerse con una posición de privilegio en el cada vez más poblado mundo de los falsetistas gracias a una técnica sólidamente afirmada y a una fantasía interpretativa que excluye toda afectación en favor de un discurso siempre apasionado y rico en matices. Si la voz del contratenor de Avià presenta zonas oscuras en una paleta tímbrica que alterna la brillantez de la zona aguda con una primera octava algo sorda pero resuelta con gran solvencia, su capacidad para los efectos trinados y la acentuación dramática le permite diversificar las sonoridades y soldar la homogeneidad del conjunto.
Espectacular en piezas de ritmo concitato y de alto nivel virtuosístico como “Destrier che all’armi usato” o la conclusiva “Vano amore” del händeliano Alessandro, supo defender con similar denuedo ariette de un carácter más íntimo como “Premi e pene son fiori” de La vittoria nella fortezza de Draghi. Una sesión dedicada a las óperas barrocas de vocación alejandrina no podía tener un mejor encore que el “Spirti fieri alla vendetta” del Alessandro il Grande in Sidone de Francesco Mancini, constituyendo una comprensible excepción, dadas las fechas prenavideñas, el villancio irlandés que cerró la velada.
El sonido siempre pulido y coruscante de la orquesta Vespres d’Armadí fue impecablemente conducido por Dani Espasa desde el clave, en un trabajo de extraordinaria nitidez. Éxito grande y muy merecido.  * Marcelo CERVELLÓ