Opernhaus Zurich
Weill AUGE Y CAÍDA DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY
Karita Mattila, Michael Laurenz, Christopher Purves, Annette Dasch, Christopher Ventris, Iain Milne, Cheyne Davidson, Ruben Drole, Jonathan Abernethy. Dirección: Fabio Luisi. Dirección de escena: Sebastian Baumgarten. 5 de noviembre de 2017.
 
Sebastian Baumgarten se encargó de la puesta en escena de Auge y caída de la ciudad de Mahagonny en Zúrich © Opernahaus / Tanja Dorendorf 
 
De las tres colaboraciones que realizarían Kurt Weill y Bertolt Brecht, la que sin duda ha calado más en la cultura popular contemporánea es Auge y caída de la ciudad de Mahagonny. Quizás no tanto por la obra en su conjunto, sino por la célebre página “Alabama Song”, revisada por iconos de la música rock, pop y metal como The Doors, David Bowie, Marilyn Manson o Nina Hagen. La obra, que despertó la ira de los nazis, quienes la calificarían de decadente, es una de las óperas más importantes del siglo XX y destaca por un texto de satírica acidez y una música que conjuga distintos estilos, en la que confluyen el ragtime y el jazz, junto a una densa orquestación lírico-sinfónica y melodías de gran lirismo. Sobre todo, es una obra que seduce al espectador por ese humor mordaz y negro y esa interesante confluencia de estilos.
El enfant terrible de moda de la regia operística europea, el alemán Sebastian Baumgarten, fue el responsable escénico de esta Mahagonny, junto a sus otros habituales colaboradores, como el responsable de la realización del vídeo, Chris Kondek. Las proyecciones y producciones audiovisuales son un recurso habitual en las puestas en escena de Baumgarten y aquí jugaron un papel fundamental en el concepto del director alemán, que gracias a imágenes de cierto impacto facilitó la dinámica del relato escénico y la inmersión del público en la obra. Situó la acción, como marca el texto, en una imaginaria América profunda kitsch aunque contemporáneamente atemporal, con elementos de los años 70 y 80 del siglo pasado y actuales. El dinamismo escénico fue una constante y consiguió momentos de cierta hilaridad –¡qué bien trabajada la teatralidad de los tres protagonistas fundadores!– con algunos de gran impacto, como la aproximación del huracán, en el que mezcla imágenes reales. Quizás el final de la ópera, con la destrucción de la ciudad, dejó algún resabio a desbarajuste por una resolución algo alborotada y poco sólida.
Fabio Luisi es siempre una delicia frente a la Philarmonia Zürich y supo llevar a muy buen puerto esa mezcolanza estilística que es Mahagonny. Ya desde los primeros acordes supo imprimir la garra que la partitura de Weill reclama y navegar exitosamente entre las diferentes escenas, consiguiendo uno de sus mejores trabajos. El coro de hombres fue una maravilla y muy solvente también el de mujeres.
Leokadja, la viuda, Begbick es un papel para una cantante madura basado en una composición de Sprechgesang y en el que deben imperar las tablas escénicas. Karita Mattila, quien debutaba en el rol, está en ese momento vocal para este tipo de personajes sin que suene histriónica, pero sí adecuadamente intensa. Michael Laurenz (Willy) y Christopher Purves (Moses) completaron el trío protagonista con gran sapiencia teatral y con grandes dosis satíricas. Por su parte, Annette Dasch, conocida por sus interpretaciones wagnerianas, hizo una Jenny Hill de mucho empaque y de calado escénico. Seguramente, su mejor momento fue la escena final junto al rol de Paul Ackermann, interpretado por el tenor Christopher Ventris. El cantante británico posee una ancha y torrencial voz y, por ello, anduvo sobrado de medios, ofreciendo una interpretación contundente, especialmente en la sentida página “Wenn der Himmel hell wird”.  * Albert GARRIGA