Auditorio Alfredo Kraus
Concierto JAVIER CAMARENA
Obras de Massenet, Donizetti, Verdi, Bellini, Rossini, Chapí, Vives, Serrano, Giménez, Guerrero y Sorozábal. Dirección: Karel Mark Chichon. 24 de noviembre de 2017.
 
Se suele decir que la alegría y la jovialidad se contagian, sobre todo si la atmosfera es propicia para ello. En ese sentido el ambiente generado por la suma de un auditorio ubicado en un entorno maravilloso, un público que prácticamente lo llenaba y la ineludible cita del aniversario del universal Alfredo Kraus –que tal día como el que se ha celebrado este XV homenaje hubiera cumplido 90 años– hacían posible una velada cargada de magnetismo y festividad. Sin embargo el factor que desencadenó el rotundo éxito de la noche fue la comunión de todo esto con Javier Camarena. Es el tenor mexicano un hombre que en el escenario provoca desde su carisma la química más absoluta con quien tiene la suerte de escucharlo.
Su singularidad reside en esa jovialidad sincera que genera desde su seguridad. Esa que demostró en las muchas interacciones que a lo largo de la noche tuvo con la platea: comentó la influencia sobre su carrera que supone la trayectoria de Kraus e incluso se atrevió a entonar un cumpleaños feliz para el maestro, que consiguió arrancar de manera improvisada a toda la sala. Pero es además desde esa seguridad desde donde desarrolla todo su atractivo despliegue vocal. Comenzar en una primera parte con “Ate, o cara…” de I Puritani, “Tombe degli avi miei…,  Fra poco a me ricovero” de Lucia de Lammermoor y continuar con “Ella mi fu rapita.. Parmi veder le lagrime” y “Lunge da lei… Dei miei bollenti spiriti… O mio rimorso” de Rigoletto y La Traviata, respectivamente, solo está al alcance de tenores que poseen un completo control de su voz: él mismo comentó incluso que apenas estaba empezando con el repertorio verdiano.
Camarena se encuentra sin duda sobrado de recursos: agudos, sobreagudos, exquisito control de la respiración, imponentes filados,  una emisión impecable, un notable gusto interpretativo y además una bella voz de timbre esbelto y compacto, que pone sin reservas en la balanza de méritos. Era difícil sostener una segunda parte convincente tras este rotundo inicio pero con “Pourquoi me réveiller”, “Por el humo se sabe dónde está el fuego”, el “Te quiero, morena”,  “Flor roja” y el “No puede ser” de La tabernera del puerto terminó por llevar en volandas a todo los asistentes al concierto. Regaló un exquisito y conmovedor El día que me quieras y una versión intensa de Granada que terminaron por redondear una excelsa velada, que aún hicieron más excepcional la intensidad y afinidad que mostró la Filarmónica Gran Canaria desde la complicidad de Karel Mark Chichon con el cantante.  * Agustín AROCHA