The Royal Opera – Covent Garden
Rossini SEMIRAMIDE
Bálint Szabó, Lawrence Brownlee, Michele Pertusi, Joyce DiDonato, Daniella Barcellona, Jacquelyn Stucker. Dirección: Antonio Pappano. Dirección de escena: David Alden. 25 de noviembre de 2017.
 
Daniella Barcelona y Joyce DiDonato, Arsace y Semiramide en Londres © The Royal Opera – Covent Garden 
Aunque escuchada en forma de concierto en 1986 en esta misma casa, Semiramide es una obra desconocida en Londres. El título presenta dificultades de elenco y de montaje, y la producción de David Alden ya vista en Múnich con este mismo reparto y director el pasado mes de febrero trata de hacer la acción más comprensible trasladándola a un estado totalitario de Oriente Medio. No es una novedad, ya que esta misma idea ha sido vista en muchas otras producciones. El constante juego con imágenes del supremo dictador asesinado llega a cansar, disminuyendo el impacto dramático. Claro que cuando se tiene un elenco de este calibre, ¿quién piensa en el montaje? A pesar del marco dramático, que no les favoreció completamente, todos los cantantes, excelentes, resultaron creíbles.
Debe decirse que el rol de Semiramide obligó a Joyce DiDonato a estirar al máximo su voz; los agudos más allá del mezzoforte sonaron empujados, pero el resto del instrumento y su exquisita forma de comunicar emoción lo compensaron sobradamente; sus cualidades son bien conocidas, pero no como villana: con una exuberante peluca negra, revelaba la verdadera personalidad cruel y ambiciosa. Daniella Barcellona fue Arsace, el héroe elegido como esposo de Semiramide sin saber que es su hijo. Barcellona ofreció un personaje frágil, imponente y valiente, presentado en una voz bellísima que usó como vehículo para derrochar emoción, en particular en el dúo con Semiramide: fue este uno de los momentos más bellos musicalmente de toda la temporada.
En el papel de Idreno debutó Lawrence Brownlee, hecho a medida para los roles superagudos rossinianos; el tenor estadounidense pudo con la compleja tesitura con facilidad y con gracias extremas: he aquí un cantante en su mejor momento, que es también excelente actor. Muy encomiable la labor de Michele Pertusi en el difícil personaje de Assur, que es un villano sin redención, aunque solo al final se revela que ha sido seducido por Semiramide y que ha actuado con su complicidad. El italiano dio gran relieve al aspecto cruel del rol con voz firme. El papel de Azema es algo curioso, y Alden la viste como si fuera un insecto saliendo de la crisálida y que nunca puede deshacerse de ella. Jacquelyn Stucker cantó con voz de atractivos acentos.
Una vez más el coro de la casa produjo un sonido eficiente pero duro. El otro héroe de la noche resultó ser Antonio Pappano, especialista en este Rossini serio: su orquesta sonó magnífica y sus solistas se lucieron en cada pasaje contribuyendo a una velada de ópera memorable.  * Eduardo BENARROCH