Festival Life Victoria
Recital Iréne Theorin
Obras de Wagner, Wolf y Sibelius. Magnus Svensson, piano. Paraninfo de la Universitat de Barcelona. 30 de noviembre de 2017.
 
Iréne Theorin, junto a Magnus Svensson en Barcelona © Festival Life Victoria
 
La soprano sueca Iréne Theorin despidió la edición 2017 del Festival Life Victoria con un recital en el paraninfo de la Universitat de Barcelona, una nueva sede que se une a la amplia oferta de este evento que se consolida como una de las citas imprescindibles para los cada vez más numerosos admiradores del género del Lied en la capital catalana. El Festival que organiza la Fundación Victoria de los Ángeles nació hace cinco años, precisamente centrado en la canción de arte que la soprano barcelonesa tanto cultivó y ya ha tenido que colgar el cartel de “entradas agotadas” en varias de sus propuestas artísticas. En esta última entrega, se daba la interesante circunstancia de que Iréne Theorin incluía en el programa los Wesendonk Lieder de Wagner, unas canciones relacionadas íntimamente con la ópera Tristan und Isolde que la cantante sueca interpretaba por esos mismos días en el Liceu. Con este atractivo, unido al debut en recital de la artista en Barcelona, la convocatoria resultó ser todo un éxito, que se suma a los de un certamen que organiza no solo un ciclo de recitales, sino también conferencias, clases magistrales y otras actividades divulgativas en torno al género y a la figura de Victoria de los Ángeles.
Iréne Theorin entusiasmó al público con su poderío vocal. Siendo una soprano dramática de amplios medios, sabe –y puede– controlar la emisión del aire consiguiendo pianísimos bellísimos, dando a los Wesendonk Lieder unos acentos cargados de ternura. En un soberbio estado vocal, Theorin demostró una vez más que es una detallista neta en cuanto al fraseo, contrastando adecuadamente cada Lied y brindando teatralidad a las poesías. El programa se abría con los Lieder de Wagner para seguir con los melancólicos Mignon I a IV de Hugo Wolf sobre textos de Goethe para finalizar con un puñado de canciones de Sibelius, tan hermosas como poco difundidas por estas latitudes. Un gran aporte al que se unió el arte del pianista Magnus Svensson.
La primera de las tres propinas que se ofrecieron fue el aria de Elisabeth del Tannhäuser wagneriano, interpretada por la cantante vistiendo la capa amarillo oro con la que Victoria de los Ángeles debutó en Bayreuth en 1961 en ese mismo título y con ese personaje, un guiño cargado de ternura. Inolvidable.  * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD