Universidad Autónoma
Caldara  DON CHISCIOTTE IN CORTE DELLA DUCHESSA
María Espada, Emiliano González-Toro, João Fernandes. Dirección: Josetxu Obregón. Dirección de escena: Ignacio García. Auditorio Nacional, 17 de noviembre de 2017. 
 
Entre las numerosas óperas que inspiró El Quijote andaba sepultada en el olvido esta, que recoge el episodio de la estancia del hidalgo y su escudero en la corte de los duques. La obra se debe a la inspiración de Antonio Caldara, compositor veneciano que acabó al servicio de la Corte de Viena y pasó por Barcelona siguiendo los pasos del archiduque de Austria. La ópera, que libretista y compositor llamaron serioridicolosa, relata las aventuras sentimentales de la dueña Altisodora con dos jóvenes pretendientes, la llegada triunfal y la ridícula estancia de don Quijote, incluida la aventura de Clavileño, y las peripecias de Sancho, obligado a darse de azotes para desencantar a Dulcinea. También incluye algunos generosos ballets, que compuso Nicola Matteis en un estilo galante y popular.
La representación fue patrocinada por el Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música de la Universidad Autónoma de Madrid dentro de su línea de recuperación de la música dedicada al Quijote. Se ofreció una versión semiescenificada a cargo de Ignacio García, que movió los elementos, muy escogidos –excelente el vestuario, de aroma muy italiano– con solvencia y eficacia dramática. Dos muy buenos bailarines, Cristina Cazorla y David Naranjo defendieron con elegancia su parte, coreografiada por Manuel Segovia.
La ópera se acortó drásticamente y se seleccionaron los números de mayor dramatismo y, sin duda, de gran belleza musical. María Espada dio vida a Altisidora, un papel que requiere una extensión amplia, buena emisión, centro sin problemas y una gran seguridad técnica: la ópera puede ser algo ridicolosa, es decir no muy seria, pero las exigencias vocales son muy altas, y la soprano extremeña las cumplió sin el menor problema y con fina sensibilidad. Igual de convincente estuvo el tenor Emiliano González-Toro, al que su dedicación al repertorio barroco, con todos sus matices y sus sutilezas vocales, no le impide lucir una voz rotunda, fresca, de tonos heroicos y sumamente expresiva. Da gusto oír cantar de verdad en una obra como esta. El bajo João Fernandes hizo una interpretación excelente de Sancho, con una voz dúctil y flexible, una buena y limpia línea de canto y una versatilidad especial para expresar tanto el carácter bufo del personaje como su querencia sentimental, ingenua y lacrimosa, que Caldara supo entender y reflejar muy bien en la muy hermosa “Addio, Signor Padrone”. Quizás para compensar los cortes, los responsables se creyeron en la obligación de añadir a la representación al propio Cervantes, muy bien encarnado por Emilio Gavira, pero que lastraba el vuelo de la obra al ponerse a recitar cada tres por cuatro algunas de las sentencias más conocidas y más moralistas de la novela, sin relación con el resto.
Fabulosa La Ritirata, capaz de recrear atmósferas muy variadas y complejas, y evocar mundos olvidados que de pronto cobran una presencia extraordinaria, de una sutileza y una vivacidad aparentemente sin límites. Josetxu Obregón, también a cargo del violonchelo, dirigió con seguridad y alegría contagiosas. Grandes aplausos para un reestreno –el primero fue en Viena– de gran interés.  * José M. MARCO