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Borja Quiza: en el Real, La zarzuela y el Liceu

Staatsoper
Mozart LA FLAUTA MÁGICA
Benjamin Bernheim, René Pape, Valentina Nafornita, Hila Fahima, Clemens Unterreine, Ileana Tonca, Benedikt Kobel, Jochen Schmeckenbecher, Peter Jelosits, Fiona Jopson. Dirección: Adam Fischer. Dirección de escena: Moshe Leiser y Patrice Caurier. 15 de diciembre de 2018.
 
Benjamin Bernheim dio vida a Tamino e Hila Fahima, a la Reina de la Noche en Viena © Staatsoper / Michael Pöhn 
Las únicas representaciones en la temporada de esta ópera de Mozart se dieron en el período navideño y con un reparto interesante. En la primera de ellas el espectáculo fue agradable aunque en el segundo acto faltó algo de fuerza dramática a causa de la morosidad de la puesta en escena. Con todo, resultó grata a la vista. Adam Fischer dirigió de manera excelente y la orquesta tocó muy concentradamente. Benjamin Bernheim hacía su primer Tamino en Viena y lo hizo de manera muy destacada; carece de auténtica personalidad y su actuación escénica no fue excepcional, pero enfocó muy bien su voz de tenor lírico y mostró una completa propiedad estilística. Es una pena que después de esta serie de funciones el tenor francés retire este papel de su repertorio.
Valentina Nafornita volvía a Viena tras una corta ausencia con una voz más voluminosa y una emisión menos dura que en anteriores actuaciones aquí; su Pamina, aunque efectiva, careció de la finura lírica de Mozart y sus piani no destacaron por su calidad. Hila Fahima causó mucho efecto como Reina de la Noche con sus brillantes agudos, mientras Fiona Jopson, que debutaba el rol, junto a Stephanie Houtzel y Bongiwe Nakani hicieron muy bien las Tres Damas. Ileana Tonca fue una notable Papagena, con buenos detalles en su incorporación de su doble como vieja. Clemens Unterreiner hacía su primer Papageno en Viena, radiante y simpático, sin problemas en la vertiente vocal. Jochen Schmeckenbecher estuvo adecuado como Orador y Segundo Sacerdote junto al Primer Sacerdote del experto Peter Jelosits. Benedikt Kobel confirmó su reputación como el Monostatos de la casa y Lukhanyo Moyake, sudafricano y nuevo miembro de la compañía, y Ayk Martirossian fueron los dos Hombres Armados. Tres miembros de del Coro Infantil de Viena se encargaron correctamente de los Tres Muchachos.
Lo que significa una voz de primera calidad quedó demostrado al final del primer acto con la aparición de René Pape, un Sarastro que desde su intervención inicial demostró tener un órgano privilegiado y potente. En la segunda representación de la serie, por cierto, recibiría la nominación de Kammersänger austríaco. El coro instruido por Martin Schebesta estuvo especialmente afortunado.  * Gerhard OTTINGER