Teatro Colón
Puccini LA BOHÈME
Attala Ayan / Gustavo López Manzitti, Mariana Ortiz / Marina Silva, Fabián Veloz / Vinicius Atique, Jaquelina Livieri / Paula Almerares, Fernando Grassi / Cristian Maldonado, Carlos Esquivel / Leonardo Fontana. Dirección: Joseph Colaneri. Dirección de escena: Stefano Trespide. 12 y 13 de octubre 2018.
 
Stefano Trespide se encargó de la puesta en escena de La bohème en Buenos Aires © Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli / Máximo Parpagnoli 
 
Con nuevo montaje, en coproducción con Ópera de Tenerife, y siguiendo las tendencias tradicionales en cuanto a ambientación, escenografía y vestuario, Stefano Trespidi dirigió escénicamente esta versión de La Bohème, que contó con gran aceptación de público.
La escenografía de Enrique Bordolini permitió al regisseur hacer transitar a los solistas en el primer acto y a solistas, coro, niños y figurantes en el segundo por escaleras, caminos imaginarios, entradas y salidas de mobiliarios y gestos de inmediato efecto sobre los espectadores, muy especialmente en el café Momus, en el que el clima de gran verbena alcanza su clímax. Ello no fue en desmedro del correcto cambio al intimista tercer acto y al contrastante jolgorio / tristeza del cuarto. La envolvente música pucciniana fue, como siempre, la preciosa y precisa amalgama, contando para ello con el fiel y correcto accionar de la orquesta estable impecablemente conducida por Joseph Colaneri.
Dos elencos se alternaron en los roles principales. Brillante el Rodolfo del brasileño Atalla Ayan, tenor de soberbios agudos y presencia escénica de manual, que fue creciendo a partir de su cálida “Che gélida manina”, que inflamó al auditorio. A su vera, la venezolana Mariana Ortiz, de comienzo un tanto impreciso, se lució en la siempre querida “Mi chiamano Mimì”, se elevó en “Donde lieta usci” y continuó por la buena senda hasta el final en la buhardilla. Gustavo López Manzitti compuso un discreto Rodolfo en el segundo reparto. Satisfizo plenamente Marina Silva, muy convincente como Mimì.
Valiosos aportes de los barítonos: si ya es conocida la calidad de Fabián Veloz, que encaró a Marcello con solvencia y seguridad, Vinicius Atique reiteró su capacidad y fraseo además de una actuación por demás acertada. Similares conceptos para las dos Musettas: Jaquelina Livieri, con gracia y calidad desde su impactante ingreso en el café hasta su sentido final, y Paula Almerares, que galvanizó a la concurrencia con la siempre apreciada “Quando m’en vo’”, vals que posiblemente identifica a las musettas del universo bohemio. Impecables los bohemios Colline y Shaunard.
Cabe hacer una especial referencia a la sorprendente y acertada apertura del segundo acto, con todo el elenco en escena detenida al abrirse el telón e impactante en su posterior desarrollo, incluyendo al coro de niños, los numerosos figurantes y especialmente la actuación y sonoridad del coro. Las funciones se dedicaron a la memoria de Montserrat Caballé, de tan destacadas performances en esta sala.  * Mario F. VIVINO