Ópera de Oviedo
J. Muñiz FUENTEOVEJUNA
Estreno Absoluto
Mariola Cantarero, José Luis Sola, Francisco Crespo, Damián del Castillo, Juan Antonio Sanabria, Isabella Gaudí, Marina Pardo, Luis Cansino, Pablo García López. Dirección: Santiago Serrate. Dirección de escena: Miguel del Arco. Teatro Campoamor, 9 de septiembre de 2018.
 
Mariola Cantarero, protagonista del estreno de Fuenteovejuna en el Teatro Campoamor © Ópera de Oviedo / Iván Martínez 
Afrontar un estreno absoluto siempre es un reto y un riesgo. Sobre todo para una entidad privada como la Ópera de Oviedo. Resulta más cómodo mantenerse en el repertorio tradicional, que garantiza los imprescindibles ingresos de taquilla que permitan equilibrar el presupuesto. Sin embargo, la temporada del Teatro Campoamor lleva años apostando por una renovación en profundidad del repertorio y ahora le ha llegado el turno a su primera première, un encargo minuciosamente preparado a lo largo de los últimos cuatro años y que tuvo una impresionante acogida por parte del público. Para este primer envite con la música de hoy se acudió a un compositor asturiano, Jorge Muñiz, actualmente residente en Estados Unidos, y que mantiene presencia notable en la vida musical del Principado. Junto con el libretista ovetense Javier Almuzara se lanzaron a llevar a la ópera el drama de Lope de Vega Fuenteovejuna, en un camino erizado de dificultades. Quizá el primer gran acierto fue el de reescribir la obra. De esta forma se alcanzó una gran fidelidad al original sin hacer un resumen del mismo estrambótico, de corta y pega. Sobre este texto, Muñiz escribió una partitura que bebe en la música tradicional, en la culta y también en la popular, pero que va más allá: consigue una síntesis de futuro, original y muy bien delineada a través de un crescendo continuo sobre una estructura clásica de tres actos.
Con este material el director de escena Miguel del Arco apostó por acercar la acción a nuestros días, hecho que imprimió mayor fuerza dramática a la trama ante la denuncia de la violencia de género, la depredación de la naturaleza, del abuso de poder y también de las consecuencias de tomarse la justicia a la brava, sin cauces y, en el fondo, sin leyes. Una estética dura, agresiva, reforzada por una extraordinaria escenografía de Paco Azorín, propició una lectura dramática voraz en la que Del Arco dejó claro que es uno de los nombres más importantes de la escena española.
Desde el foso Santiago Serrate consiguió encajar el discurso musical y vocal con precisión absoluta, cuidando las voces, sin por ello menoscabar la riquísima paleta orquestal de la partitura. Encontró un cómplice adecuado en la Sinfónica del Principado de Asturias y en un reparto volcado en una representación, en la cual cada papel tiene gran exigencia y precisa de un trabajo de conjunto bien definido. El coro de la ópera, un relevante personaje más, ofreció una prestación magistral y cada cantante abordó su parte con acierto dramático y vocal. Ha de destacarse la desgarradora y vital Laurencia de Mariola Cantarero, así como el espectacular Fernán Gómez de Damián del Castillo. A muy buen nivel funcionaron José Luis Sola, Francisco Crespo o Juan Antonio Sanabria, así como el resto del elenco.  * Cosme MARINA