CRÍTICAS

Teatro Colón
Verdi AIDA
Latonia Moore / Mónica Ferracani / Haydee Dabusti, Riccardo Massi / Enrique Folger, Nadia Krasteva / Guadalupe Barrientos / María Luján Mirabelli, Mark Rucker / Leonardo López Linares, Roberto Scandiuzzi / Lucas Debevec Mayer / Emiliano Bulacios. Dirección: Carlos Vieu. Dirección de escena: Roberto Oswald-Ánibal Lápiz. 27, 30 y 31 de mayo 2018.
 
Aníbal Lápiz retocó la puesta en escena de Aida de Roberto Oswald para su reposición en Buenos Aires © Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli 

A 110 años de la celebración de la apertura del actual edificio, el Teatro Colón decidió programar Aida, la ópera con la que se alzó el primer telón. Para ello, se tuvo la feliz idea de reponer el montaje del ya fallecido Roberto Oswald, que, tras más de 20 años de su estreno y contando con la precisa y refinada adaptación de Aníbal Lápiz –colaborador de Oswald y diseñador de vestuario brillante–, volvió a ser la piedra estelar del acontecimiento. El esplendor del antiguo Egipto lució en cada pasaje de la obra, acaparando la atención del público, contando a su vez con la acertada labor orquestal bajo la batuta de Carlos Vieu y con un coro cuya madurez y calidad fue reiteradamente puesta a prueba con verdadero éxito.
Más allá de la siempre cuestionada intervención de los ballets, las representaciones lograron  amplia aprobación. Intervinieron tres elencos de solistas, dos con cantantes locales y uno con extranjeros. De tal manera, a la acertada Aida de Mónica Ferracani se sucedió la de Haydee Dabusti, culminando con la de Latonia Moore, cuyas arias “Retorna vincitor” y “Ah, patria mia” resonaron estupendamente. Desequilibrada la presentación tenoril: Enrique Folger fue un Radamés esforzado, pero no logró impactar, mientras que Riccardo  Massi se mostró muy seguro y adecuado. En “Celeste Aida” y especialmente en el dramático dúo del final del tercer acto (“Già i sacerdote adunansi”) hizo vibrar a la concurrencia. Roberto Scandiuzzi, en el rol de Ramfis, reiteró sus virtudes de bajo eficiente y Mark Ricker se lució como Amonasro, al igual que Leonardo López Linares en el elenco local. Las tres Amneris estuvieron impecables: Guadalupe Barrientos, en el primer elenco local; María Luján Mirabelli, en el segundo, y grandiosa Nadia Krasteva, cantante de categoría que deleitó con su seguridad y amplio y homogéneo registro.
Teatro  rebosante en las siete funciones, el público despidió las funciones con apasionados y firmes aplausos. Por otra parte, la producción se proyectó en vivo a 24 salas de cine, de las cuales quince eran nacionales y nueve extranjeras.  * Mario F. VIVINO