CRÍTICAS

Amigos Canarios de la Ópera
Bizet CARMEN
Annalisa Stroppa, Leonardo Caimi, Irini Kyriakidou, Dalibor Jenis, Isaac Galán, Abenauara Graffigna, Manuel Pierattelli, Caterina Piva, José Antonio García. Dirección: Karel Mark Chichon  Dirección de escena: Francisco López.  Teatro Pérez Galdós, 22 mayo de 2018.
 
Annalisa Stroppa dio vida a Carmen en el Teatro Pérez Galdós © ACO / Nacho González               

Una escenografía convencional sirvió de marco a la nueva apuesta de los Amigos Canarios de la Ópera por este legendario título. La exuberancia tan propia de la estética andaluza vistió a los intérpretes, principalmente a las mujeres, de trajes de faralaes, mantones, peinetas y demás, con vivos colores de una belleza que es imposible no resaltar: su hacedor, al igual que el de la escenografía, fue Jesús Ruiz. La regia de Francisco López destacó la esencia de la trama con ritmo y acción certeras, casi sin tregua: sobrecargado cuando la acción lo requería, o de una simpleza minimalista para los momentos más dramáticos. Acierto absoluto la inclusión de la figura de una bailarina –magnífica Amanda de Paula– que, a modo de oráculo, presagiaba la tragedia que se avecinaba.
Una vez más el Coro Titular, certeramente dirigido por Olga Santana, volvió a estar a la altura adecuada. Las voces del Coro Infantil de la Filarmónica de Gran Canaria, con dirección de Marcela Garrón, tampoco defraudaron.
Ya en el plano de los solistas, la Carmen de la mezzo Annalisa Stroppa, de timbre más lírico que el requerido por la tradición en este papel, resultó acertada por su perfecta técnica y entrega, pero también por sus dotes de excelente actriz. También plausible la labor escénica del tenor Leonardo Caimi (Don José), con un registro de amplia tesitura dramática. Simplemente ajustado el Escamillo de Dalibor Jenis y delicada y sutil en todo momento la soprano Irini Kyriakidou como Micaëla.
Comprimarios de primer orden, alcanzado la excelencia, fueron Isaac Galán, Aberauna Graffigna, Manuel Pierattelli y Caterina Piva (Dancaire, Frasquita, Remendado, Mercédès, respectivamente).
La Filarmónica de Gran Canaria, partícipe de esta función, encontró en el maestro Karel Mark Chichon la batuta que necesitaba para encauzar a la formación y extraer de ella una calidad sonora para muchos ignota. En su lectura de Carmen marcó a la perfección los tiempos de la partitura con brío y sutileza. El público de la primera función de ACO tiene fama de frío y parco en aplauso. La leyenda urbana, justificada, se desmontó esta noche con aplausos y vítores de esos que se recuerdan: todos muy merecidos.  * Cayetano SÁNCHEZ