CRÍTICAS

Teatro Mariinsky
Edem Umerov, Victor Korotich, Alexander Mijailov, Oxana Shilova, Angelina Ajmedova.
Dirección: Valeri Gergiev. Dirección de escena: Andrea de Rosa. 27 de mayo de 2018.
 
Falstaff subió al escenario del Mariinsky por tercera vez en la historia de este coliseo © Teatro Mariinsky / Valentin Baranovsky 
Falstaff, la última obra de Verdi se estrenó en el Mariinsky en 1894, solo un año después de su première en Milán, con la decoración y el vestuario escrupulosamente idénticos a la producción de La Scala. La segunda aparición tardó 112 años para llegar con una puesta de escena grotesca firmada por Kirill Serebryanikov, incansable y atrevido innovador que encajó su Falstaff entre nuevos ricos moscovitas de la época de la bonanza petrolera rusa.
Esta nueva producción de Andrea de Rosa inauguró el Festival Estrellas de las Noches Blancas 2018 con la pretensión de constituir el plato fuerte del programa, con grandes expectativas por parte del público y la consecuente atención y exigencia por parte de la crítica. La puesta en escena no va más allá del simple enganche a la partitura con escasos movimientos. El coro final dispuesto en línea fue el colmo de la falta de imaginación. En cuanto al vestuario, además de su falta de identificación cronológica, resultó poco atractivo y completó una imagen visual deslucida. En general se echó a faltar un trabajo más detallado y personalizado por parte del director de escena, probablemente explicable por la complejidad que supone la coexistencia de los seis (¡6!) repartos de cantantes previstos.
No todos los cantantes estuvieron a la altura de la excelencia de la orquestra. Este conflicto entre la calidad musical de la parte instrumental y la vocal lamentablemente no es nuevo en el Mariinsky. Por suerte, el papel protagonista fue interpretado por un excelente barítono, Edem Umerov, poseedor de una voz impetuosa, homogénea y con un timbre aterciopelado. En las arias “L'onore! Ladri!” y “Quando ero paggio del Duca di Norfolk” un muy entregado Umerov se lució con su impactante interpretación, que se compaginó a la perfección con la de Oxana Shilova en el papel de Alice Ford. La voz de la soprano, reluciente, penetrante y completa, impresionó por su perfecta homogeneidad. No fue tan exitoso el trabajo de Victor Korotich en el papel de Ford. A pesar de su indudable presencia escénica, su escasa calidad vocal no le permitió crear un personaje memorable. Tampoco supo sacar el partido de la célebre aria “E sogno? O realtà?”, en la que mostró un canto algo monótono y falta de brillo en la voz.
Al joven Alexander Mijailov, en el papel de Fenton –nada fácil, por cierto–, le faltó personalidad en el timbre y expresividad en el fraseo. Mejoró en el aria “Dal labbro il canto estasiato vola” y mostró un fraseo expresivo y un canto legato, pero siguió con sus agudos apretados. La Nanetta de la joven soprano Angelina Ajmedova fue atractiva y orgánica. Su canto sul fiato y el timbre peculiar de su hermosa voz le ayudaron a abordar este papel con soltura, a  pesar de que los pianissimi del aria “Sul fil d'un soffio etesio” siguen siendo su asignatura pendiente.
Desde los primeros compases la orquesta sedujo al público con su sonido exquisito, fraseo expresivo y espumoso, y creó un ambiente totalmente adecuado para esta obra maestra llena de espíritu giocoso. La música del genio de Busseto interpretada por Gergiev y por una excelente formación y contando con las actuaciones acertadas de parte del elenco hicieron disfrutar de manera general, pero cuando el público no se ríe en una comedia algo hay que no se ajusta al concepto de ópera.  * Elena KOLESNIKOVA