CRÍTICAS

Metropolitan Opera
Massenet CENDRILLON
Joyce DiDonato, Alice Coote, Stephanie Blythe, Laurent Naouri, Kathleen Kim, Ying Fan, Maya Lahyani. Dirección: Bertrand de Billy. Dirección de escena: Laurent Pelly. 20 de abril de 2018.
 
La Metropolitan Opera propuso por primera vez en su historia Cendrillon de Massenet con Joyce DiDonato como protagonista © Metropolitan Opera / Ken Howard
 
 
La producción de Laurent Pelly, estrenada en la Santa Fe Opera en 2006 y ofrecida ya en Bruselas, Londres y Barcelona, fue la elegida por el Metropolitan para presentar por primera vez en la historia de la compañía esta obra de Massenet. Y lo hizo, además, con Joyce DiDonato como la principal raison d’etre de la primicia. Pero doce años más tarde de su participación en la première de Santa Fe, el brillo y la ligereza vocal y física de la mezzo de Kansas han trocado en una voz algo desgastada en según qué zonas de su tesitura, aunque sigue siendo de gran altura artística: así las cosas, el impacto final fue más tedioso que llamativo. Más decepcionante, en todo caso, fue la participación de Alice Coote, que no se encuentra en el estado vocal óptimo para defender el rol del joven príncipe y se mostró incómoda en la línea vocal. Todo ello provocó que el dúo amoroso fuera más patético que creíble.
La madrastra, Madame de la Haltiere, fue genialmente interpretada por Stephanie Blythe, que sin duda fue la estrella de la función. Las ridículas hermanastras, Noémie y Dorothée, fueron dibujadas con perfecto timing cómico por Ying Fan y Maya Lahyani, respectivamente, mientras que Kathleen Kim realizaba una de las actuaciones más premiadas de la noche como una insufriblemente pedante Hada Madrina.
Como el padre de Cendrillon, Laurent Naouri fue un Pandolfe mas bufo que noble, con un voz de bajo-barítono idiomáticamente muy francesa.
El éxito de la producción se debió en gran parte a la fenomenal actuación del coro, que también participó en los números de danza coreografiados por Laura Scozzi. La producción de Pelly cuenta con los vestuarios del propio regista –de los más ingeniosos y cómicos en su haber– y la simple y eficaz escenografía de Barbara de Limburg. La orquesta dirigida por Bertrand de Billy ofreció una interpretación poco vibrante que pareció contagiar la atmósfera durante toda la función.  * Eduardo BRANDENBURGER