CRÍTICAS

Opernhaus
Heinz Holliger LUNEA
Estreno absoluto
Christian Gerhaher, Juliane Banse, Ivan Ludlow, Sarah Maria Sun, Annette Schönmüller. Dirección: Heinz Holliger. Dirección de escena: Andreas Homoki. 25 de marzo de 2018.
 
Christian Gerhaher protagonizó la première absoluta de Lunea © Opernhaus / Paul Leclaire 
 
Como ya se ha apuntado en alguna ocasión, es una señal de que la música contemporánea goza de buena salud que se programen estrenos mundiales con elencos artísticos de prestigio internacional. Este fue el caso de Lunea, que contó con la dirección de escena de Andreas Homoki, el protagonismo del barítono Christian Gerhaher y la presencia del propio compositor, Heinz Holliger, en el podio. Este cayó seducido ante la perturbadora historia del poeta austríaco Nikolaus Lenau (Lunea) y dibujó a través de veintitrés escenas un impresionante psicodrama de unos noventa minutos de duración.
La obra de Lenau representa la corriente pesimista alemana Weltschmerz, un romanticismo nihilista que encontraría a Lord Byron y a Giacomo Leopardi como otros referentes europeos. La gestación de esta ópera vino por parte de la Opernhaus de Zúrich, precisamente en un recital en que Gerhaher interpretó un ciclo de Lieder de Holliger sobre el poeta Lenau. Homoki quedó tan fascinado por esta música que le encargó al músico la creación de una ópera escenificada que Gerhaher estrenaría. De hecho, uno de los aspectos que le atrajeron fue precisamente este carácter de Lenau, a caballo entre el pesimismo autodestructivo y la demencia; como también le atrajo de algún modo lo mismo de Schumann. Se trata, por tanto, de una música muy cambiante, rítmica y perturbadora.
Holliger conduce y sumerge al espectador hacia una asfixiante histeria que perfectamente narra escénicamente Homoki. El intendant de la Opernhaus construyó un escenario mínimo  que incluso llega a cerrarse más apoyando esa sensación de agobio, trasladando el sufrimiento del protagonista. El tándem Holliger-Homoki es muy potente y consiguió momentos estelares, de aquellos que dejan una visión en la retina y un recuerdo para siempre en la mente y el corazón.
Christian Gerhaher estuvo entregadísimo como el demente poeta, en un papel nada fácil vocal y escénicamente, pero hecho a medida, como antaño, para sus cualidades artísticas y vocales. A su lado, sus compañeros de reparto estuvieron también a la altura del importante estreno, destacando a Sarah Maria Sun como Maria Behrends / Karoline Unger y Juliane Banse en el papel de Sophie von Löwenthal, de quien Lenau sentía un apasionado amor imposible (era la mujer de un amigo y quien le inspiró la composición de los poemas Neuere Gedichte). Banse es, junto a Gerhaher, una artista habitual en las composiciones de Holliger; ya estrenó en 1998 y en Zürich su Schneewittchen (Blancanives). En esta ocasión la soprano alemana hizo una prestación estelar de un difícil rol que pone al límite su instrumento, pero que pudo ofrecer con holgada facilidad los distintos cromatismos y colores que le exigía.
Mención a parte merece la labor del coro de cámara Basler Madrigalisten, bajo la dirección de Raphael Immoos, que llevó magistralmente su prestación, entre sonidos de otro mundo, armonías disonantes y tempi constantemente cambiantes.  * Albert GARRIGA