CRÍTICAS

The Royal Opera – Covent Garden
Janácek DESDE LA CASA DE LOS MUERTOS
Stefan Margita, Ladislav Elgr, Johan Reuter, Willard White, Pascal Charbonneau, Alexander Vassiliev, Nicky Spence, Grant Doyle, Graham Clark. Dirección: Mark Wigglesworth. Dirección de escena: Krzysztof Warlikowski. 7 de marzo de 2018.
 
Dos detalles de la propuesta de Krzysztof Warlikowski © The Royal Opera – Covent Garden 
Es hora de preguntarse si obras originales tienen vigencia todavía o no. Esto es, porque puestas como la del polaco Krzysztof Warlikowski tergiversan todo. No son malos espectáculos teatrales, sino proyecciones de un director con complejos que a nadie le importan y nada tienen que ver con el título que dice presentar. Los prisioneros de este gulag no son maníacos sexuales, tampoco son desequilibrados; y tampoco los jueces, como dice el director sin pudor, son representantes de la policía, lo que se suma a otras estupideces que deberían haber sido cortadas. En la propuesta de Warlikowski los personajes están sanos y expresan sus convicciones y sus anhelos sin complejos. Si son casi todos violentos y locos hay que perdonarles porque no saben lo que hacen, pero eso disminuye el valor de la obra y reduce también el valor de los personajes. La Royal Opera cree que se une a los teatros de vanguardia con espectáculos como este, cuando en realidad se rinde a una manía poco sana muy en boga.
Al menos el elenco fue una buena mezcla de cantantes que podrían haber hecho justicia a la obra si la puesta en escena se lo hubiera permitido. Stefan Margita presentó a Luka Kuzmic casi en constante pelea con el Skuratov de Ladilsav Elgr. Johan Reuter fue un Siskov inmenso de voz, que deseaba ser visionario pero que la regia reduce a un poseído; Willard White fue una figura dominante como Gorjancikov, y Pascal Charbonneau cantó el rol de Aljeja, aquí vestido de mujer deseando ser abusado por sus compañeros. La pantomima degenera en algo abiertamente sexual, con todo el elenco en escena ante la presencia del brutal director de la prisión, encarnado por Alexander Vassiliev. Nicky Spence hizo una buena creación como Nikita, obsesionado por el sexo, mientras que Graham Clark tuvo una distinguida actuación como Antonic. Debe decirse que con un elenco tan grande todos los cantantes cumplieron vocalmente y actuaron dentro de los límites impuestos por esta fallida producción.
Mark Wigglesworth, muy conocedor del lenguaje de Janácek, brindó una lectura llena de carácter, sabiendo cómo entrelazar los ritmos tan particulares del compositor. Si solo la producción hubiera pensado un poco en el compositor…  * Eduardo BENARROCH