Gran Teatre del Liceu
Donizetti POLIUTO
Gregory Kunde, Sondra Radvanovsky, Gabriele Viviani, Rubén Amoretti, Alejandro del Cerro, Josep Fadó, Sun Min Kang, Miquel Rosales. Dirección: Daniele Callegari. V. de concierto, 10 de enero de 2017.
 
Gregory Kunde y Sondra Radvanovsky, grandes atractivos de Poliuto en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
Muy probablemente algunos de los que opinaban que tres Donizetti para la misma temporada eran muchos para el Liceu ahora se apresurarán a aclarar que no lo decían precisamente por Poliuto, a la vista de los positivos resultados obtenidos por esta versión en forma de concierto. En una edición íntegra sin contaminaciones de I martiri –los conocedores de la versión discográfica con Callas y Corelli habrán observando, quizá con algo de sorpresa, la ausencia de “Oggetto de’ miei numi” en el primer acto, aunque en esta edición crítica de Ashbrook y Parker se incluye la obertura– y con las cabalette dobles rigurosamente respetadas, esta versión ha servido para constatar el lujo que representa hoy en día poder contar con gente como Sondra Radvanovsky o Gregory Kunde para esta clase de Delikatessen, pues su presencia ha sido decisiva en el nivel que se ha alcanzado en esta audición. Hay que agradecer también a Daniele Callegari el fervor con que ha dirigido a una orquesta que, aun habiendo demostrado una mejor puesta a punto en otras ocasiones, acabó aportando un sonido plenamente asumible. Magnífico, por su parte, el rendimiento del coro preparado por Conxita García.
Sondra Radvanovsky, con una voz que probablemente no responda a los cánones de belleza más convencionales –Callas y Gencer, otras dos célebres intérpretes de Paolina con denominación de origen, estarían en el mismo caso–, demostró sobradamente que hoy en día nadie, y este nadie no tiene excepciones, podría sacarle más a este papel. Exactitud en los ataques, negociación impecable del legato y del cambio de registros, pianissimi de una dulzura extrema y fulgor en los agudos constituyen en ella un patrimonio de los que hay pocos ejemplos en la lírica actual. Las ovaciones frenéticas que saludaron su aria del primer acto, el dúo con el barítono del segundo y el jubiloso dúo final demostraron que el público, menos numeroso de lo que la ocasión merecía, se había enterado del mensaje. Gregory Kunde estuvo en todo momento heroico y convincente en la faceta dramática y sólido y retumbante en la vocal. Si padeció algún pequeño problema en el remate de su cabaletta del segundo acto no los tuvo en todo el largo dúo final, que resolvió triunfalmente con la soprano. También para él las ovaciones fueron especialmente fragorosas.
Gabriele Viviani se esforzó por convencerse a sí mismo y a los espectadores que el rol de Severo es esencialmente belcantista y en muchos momentos estuvo a punto de conseguirlo, aunque algunos apuntes estentóreos jugaron en su contra; estaba bien de voz y el canto fue siempre técnicamente aguerrido. Rubén Amoretti fue un Callistene de firmes acentos y voz de bajo bien impostada, ya que no especialmente voluminosa, y Alejandro del Cerro mostró una buena proyección vocal como Nearco, aunque su dicción fue un tanto enfática. Josep Fadó cumplió como Felice y Sun Min Kang y Miquel Rosales completaron sin desdoro el reparto. El entusiasmo final del público no podía estar en esta ocasión más justificado.  * Marcelo CERVELLÓ