Teatre de Sarrià
Donizetti IL CAMPANELLO
Raúl Baglietto, Pedro Quiralte, Irene Celle, Edda Paredes, Carlos Arturo Gómez. Dirección: Assunto Nese. Dirección de escena: Raúl Giménez. 28 de enero de 2018.
 
Dos detalles del montaje de Il campanello © Amics del’Òpera de Sarrià / Antoni Bofill
 
Este divertido y breve melodrama jocoso de Gaetano Donizetti inauguró la cuarta temporada de Ópera de Cámara que organizan los Amics de l’Òpera de Sarrià en el teatro de dicho barrio barcelonés. La dirección musical de Asunto Nesse, frente a la veintena de músicos de la Orquesta Barcelona Concertante, fue realmente eficaz, con una lectura ágil y expresiva de esta interesante partitura donizettiana. Acertada la escasa escenografía, muy ajustada al libreto del propio compositor y especialmente meritorio el cuidado vestuario a cargo de Núria Cardoner y la divertida y eficaz dirección de escena de Raúl Giménez.
Hay que destacar el plantel vocal de jóvenes cantantes, ya que todos estaban perfectamente seleccionados para sus respectivos roles. La soprano Irene Celle sorprendió con una voz redonda, de buena ley y cuidado fraseo en el papel de la joven recién casada Serafina. A su lado el correcto y muy juvenil bajo bufo Raúl Baglietto demostró sus capacidades actorales como el torturado farmacéutico Don Annibale Pistacchio, que debe de quedarse despierto toda la noche de bodas ante las inoportunas visitas de sus clientes, que no paran de tocar el campanello. Unos enfermos que no son sino el camaleónico Enrico, antiguo novio de Serafina, que no puede sufrir que su anterior enamorada se haya casado con un maduro apotecario. El barítono bufo Pedro Quiralte conquistó al público con el divertido y completo personaje con un canto sillabato muy bien trabajado a pesar de una emisión no del todo homogénea. Cerraban el reparto el adecuado tenor Carlos Arturo Gómez en un papel muy breve como el sirviente Spiridione y la elegante y musical Edda Paredes como una sobresaliente Madama Rosa, madre de la novia.
Fue este un divertido espectáculo que contó con un escasísimo coro de seis voces, mayoritariamente femenino, que realizó una labor más que convincente y con la siempre destacada Viviana Salisi al piano a cargo de los recitativos. Una velada lírica bien pertrechada que contó con un teatro lleno casi hasta la bandera y que cerró la función con la repetición de algunas de las piezas más destacadas y con la canción de cumpleaños dedicada a la soprano, que estaba de aniversario.  * Fernando  SANS RIVIÈRE