Auditorio Príncipe Felipe
Concierto JAVIER CAMARENA - GUADALUPE PAZ
Obras de Donizetti, Bellini, Rossini, Berlioz, Massenet y Verdi. Dirección: Iván López-Reynoso. 10 de noviembre de 2017.
 
 
Javier Camarena, Guadalupe Paz e Iván López-Reynoso saludan al público del Auditorio Príncipe Felipe © Auditorio Príncipe Felipe 
El ciclo de Conciertos del Auditorio de Oviedo acogió una de sus citas más esperadas, con el debut en Asturias de Javier Camarena. El tenor levantó pasiones en la sala, junto con su invitada, la mezzosoprano también mexicana Guadalupe Paz, quien sorprendió gratamente a la afición lírica. Con ellos, Iván López-Reynoso volvía al podio de Oviedo Filarmonía para una velada intensa de casi tres horas de duración, en la que el público esperaba expectante a Camarena en su repertorio belcantista más aplaudido, pero también en el repertorio francés y verdiano que transita las últimas temporadas y que incluyó en la segunda parte de esta memorable gala lírica.
Las páginas de Bellini, Donizetti y Rossini parecen hechas a la medida del mexicano, que resolvió con gran naturalidad arias como “È serbato questo acciaro” de I Capuleti e I Montecchi, si bien su anchura de medios lució brillante sobre todo en “Si, ritrovarla io giuro” de La Cenerentola, de una bella coloratura y un fraseo de quilates, además del impulso poderoso hacia el agudo, de manifiesto en “Ah, mes amis” de La fille du régiment, en un cambio de programa muy celebrado en la primera parte.
Pero Camarena es más que un tenor de fuegos artificiales y lo demostró dominando el lirismo de arias como “Pourquoi me réveiller”, con seguridad y calidez de fraseo, además de “Ella mi fu rapita!” de Rigoletto, con expresión y fuerza vocal bien canalizada, al igual que en “Lunge da lei” de La Traviata, que destacó por su intensidad; si bien se percibió no siempre una emisión limpia por parte del tenor, ya desde “Povero Ernesto” de Don Pasquale.
Guadalupe Paz mostró una voz generosa y flexible, de cálido tono y con cuerpo, para destacar en el aria de las cartas de Werther, por su especial calado dramático y una sensibilidad sonora que López-Reynoso supo acompañar desde el podio, extrayendo de Oviedo Filarmonía su potencial, aunque los volúmenes no siempre fueran ajustados durante la gala. La mezzo conquistó además con “Nei giardin del bello” por su delicadeza en la línea de canto, cuidando con sensualidad la evolución de la página de Don Carlo. Hay que destacar la conexión de los cantantes en dúos imprescindibles en la velada como “Tutto è deserto” de La Cenerentola, cándido y ligero, y “Era d’amor l’immagine” de Maria Stuarda, para lucimiento de Paz.
Los intérpretes, muy cariñosos con orquesta y público, fueron generosos en las propinas, ofreciendo la Danzón Nº 2 de Márquez, el bolero Alma mía y Júrame, canción de María Grever.  * Diana DÍAZ