Teatro Villamarta
Bellini NORMA
Maribel Ortega, Albert Montserrat, María Rodríguez, Francisco Santiago, Francisca Albertos, Francisco Gracia. Dirección: Carlos Aragón Dirección de escena: Francisco López. 4 de noviembre de 2017.
 
Albert Montserrat, Maribel Ortega y María Rodríguez, protagonistas principales de Norma en Jerez © Teatro Villamarta 
 
Esta Norma del Villamarta, escénicamente hablando, renunció a los decorados tradicionales, sustituyéndolos, principalmente, por imágenes fijas y proyecciones extraídas de la famosa película muda Metrópolis (1927). Nada que objetar a este tipo de recursos esceonográficos, pero intentar explicar el argumento de Norma sin las referencias esenciales a la encina de Irminsul o al altar de piedra –y a la naturaleza en general, se podría decir–, simbologías esenciales del pueblo galo prerromano, resulta cuando menos complicado. El vestuario fue atemporal en relación al libreto original de Felice Romani, eliminándose cualquier vestigio de druidas o romanos, protagonistas de esta ópera decimonónica.
 
Sin embargo, en lo musical, fue esta una gran representación, brillante en muchos momentos, en la que la Orquesta de Córdoba, dirigida por el asiduo colaborador del Teatro Villamarta Carlos Aragón, estuvo a la altura de una más que digna representación. Los intérpretes acompañaron y la magia –no solo la de los druidas– surgió de las voces de las dos sopranos, la jerezana Maribel Ortega y la vallisoletana María Rodríguez: ambas protagonizaron una interpretación del dúo “Oh! Rimembranza!” que quedará para el recuerdo del repertorio villamartino. Además, Maribel Ortega asumió el dificilísimo papel de Norma con gran profesionalidad, haciendo gala de un poderoso instrumento vocal, afrontando la compleja misión de dar sentido a la sacerdotisa, madre y amante que exige poseer las habilidades de una soprano dramática de coloratura. Supo mantener el tono vital y una correcta proyección durante toda la representación, con buena dicción, aunque con algo de exceso de celo en algunos agudos, con algo de sobreactuación, la verdad que sin necesidad, ya que sus cualidades canoras son envidiables. La otra gran protagonista, María Rodríguez, le dio carácter al personaje de Adalgisa, papel que necesita una voz con cuerpo y tonos algo oscuros. Ella lo asumió con soltura canora y dramática, dejando una excelente impresión.
 
En la parte masculina, Albert Montserrat (Pollione) tuvo una actuación correcta, con una buena proyección, aunque con dudas en el control de su instrumento, sobre todo en el primer acto. Francisco Santiago defendió adecuadamente su papel de Oroveso, el gran sacerdote de los druidas. Bien el Coro del Villamarta, que puso mucho de su parte tanto a la hora de cantar como de formar parte del decorado, aunque no estuvieran caracterizados ni de druidas ni de romanos.
Una ópera más en el Villamarta, que sigue adelante con ánimos, defendiendo la lírica en la provincia de Cádiz, pese a la terca crisis cultural y financiera.  * Jesús SÁNCHEZ-FERRAGUT