Metropolitan Opera
Bellini NORMA
Sondra Radvanovsky, Joyce DiDonato, Joseph Calleja, Matthew Rose. Dirección: Carlo Rizzi. Dirección de escena: David McVicar. 25 de septiembre de 2017.
 
Pie de foto: Sondra Radvanovsky y Joyce DiDonato, Norma y Adalgisa en Nueva York © Metropolitan Opera / Ken Howard
 
La Metropolitan Opera House inauguró su 133ª temporada con una nueva producción de Norma con todos los elementos para garantizar una radiante noche de gala. El montaje de David McVicar, con oscuros y misteriosos bosques –escenografía de Robert Jones– y su ambientación histórica, contó con el vestuario de época de Moritz Junge y la iluminación tenuemente atmosférica de Paule Constable.
 
Los roles principales fueron representados por estrellas del momento, a la cabeza de las cuales se situó Sondra Radvanovsky, soprano que ha cantado este papel en varios lugares incluyendo el Liceu barcelonés y que aparentemente puede asumir los roles más difíciles, desde los propios para soprano dramático de coloratura hasta los más veristas; y ello, además, con una seguridad técnica envidiable. La suya fue una Norma espectacular. Sus expuestos piani llegan a ser de una belleza natural y comunicativa si bien su voz es de un timbre particular y por momentos agridulce; en alguna escena se llegó a notar algo de cansancio en la coloratura, pero se recuperó para finalizar victoriosa.
 
Joyce DiDonato aportó su cálida voz de mezzo y admirable estilo belcantista a una impresionante interpretación de Adalgisa, a la que hizo más vulnerable, elevando el personaje a un estatus a la par que el de Norma tanto en sus solos como en los perfectamente equilibrados dúos y tríos, dejando de lado algunos de los agudos tradicionales y explayándose en los graves. Joseph Calleja fue un verdadero canalla como Pollione y dramáticamente fue la imagen perfecta del conquistador romano; su caprino instrumento, no obstante, llegó a ser una distracción. El bajo Matthew Rose interpretó con más bravura que musicalidad a Oroveso y, si Michelle Bradley dejó señales de ser una gran promesa futura como Clotilde, el destimbrado instrumento del tenor Adam Diegel provocó que no convenciera como Flavio.
 
La orquesta y el coro de la casa rayaron a su más alto nivel bajo la dirección de Carlo Rizzi, aunque este optó por tempi hipnóticamente lentos. La intricada dirección escénica a cargo del perenne McVicar fue en todo sentido verista y, si bien sirvió para definir a los personajes de una manera más contemporánea, el efecto fue contraproducente con el estilo melodramático de la obra cumbre del bel canto; resultaron especialmente irritantes la sobreactuación de los figurantes y sus aborrecibles exclamaciones guerreras. El público de esta primera función de la temporada despidió a los artistas con entusiastas ovaciones, aunque también se pudo escuchar algún abucheo.  * Eduardo BRANDENBURGER