REPORTAJES

Concierto de la Orquesta y el Coro de Sinfonía por el Perú junto a Juan Diego Flórez / Reportaje gráfico: Sinfonía por el Perú
 
Entrevistamos en Lima a Miguel Molinari, director ejecutivo de Sinfonía por el Perú, un proyecto del tenor Juan Diego Flórez que busca La integración a través de la música de los niños y adolescente más desfavorecidos de la sociedad peruana. La fundación, creada en 2010 por el famoso intérprete, ayuda en la actualidad a más de 7.000 niños en situación de riesgo.
 
Fernando SANS RIVIÈRE
ÓPERA ACTUAL 210
(FEBRERO 2018)
 
 
Una invitación al tenor peruano Juan Diego Flórez para cantar en Caracas bajo la dirección de Gustavo Dudamel en 2009 fue el espaldarazo definitivo para crear Sinfonía por el Perú a semejanza de El sistema de coros y orquestas infantiles y juveniles de Venezuela. Flórez –Premio ÓPERA ACTUAL 2011– y Miguel Molinari, director ejecutivo de Sinfonía por el Perú, fueron invitados a visitar varios núcleos de El sistema en Caracas y Barquisimeto incluyendo el edificio de Acción Social, entidad completamente dedicada a la música con toda la tecnología necesaria. Fueron sus anfitriones Dudamel y el fundador del proyecto venezolano, José Abreu. Esa experiencia llevó a Juan Diego Flórezcrear algo similar en su país, Perú, al descubrir que la música tenía un poder extraordinario para transformar la vida de los jóvenes y niños en situación de riesgo y exclusión.
 
ÓPERA ACTUAL: ¿Cuáles fueron los primeros pasos del poryecto?
Miguel MOLINARI: En 2010 se constituye la Asociación Orquestas Infantiles y Juveniles del Perú, conocida por Sinfonía por el Perú. Yo estaba en ese momento acabando mi mandato como gerente de Cultura del Ayuntamiento de Miraflores (en Lima) y el alcalde entrante me pidió consejo sobre qué proyectos podía sugerir y yo le hablé de este. En ese municipio se creó el primer núcleo que desarrolló el proyecto. 
 
Ó. A.: ¿Cómo valora la acción social del proyecto?
M. M.: Es un fenómeno muy importante. Según los estudios realizados, Sinfonía por el Perú mejora la situación a nivel familiar y escolar de quienes participan; los niños presentan aumento en su autoestima, creatividad, perseverancia y el gusto por la escuela. También reducen su agresividad y la de sus familiares, por tanto la delincuencia, y además ayudamos a reducir el trabajo infantil y el abandono escolar. Por ello queremos llegar a la mayor cantidad de niños con este desarrollo positivo en sus vidas. Juan Diego Flórez me comentaba que veía a estos chicos empoderados, capaces de comerse el mundo. Por todo ello, el Estado nos apoya cada vez más; el Ministerio de Interior ayuda a las zonas que denomina barrio seguro ampliando el número de niños en activo en cada núcleo, ya que se sienten como si fueran una familia que se ayuda y protege. El Ministerio de Cultura con puerto cultura busca desarrollar la recuperación de espacios patrimoniales y con los ingresos apoyar proyectos culturales en los mismos.
 
7.000 niños y jóvenes forman las diferentes orquestas y coros de los núcleos de este gran programa social fundado y presidido por Juan Diego Flórez.
 
Ó. A.: ¿Cómo contacta a los jóvenes?
M. M.: Se hace una convocatoria mediante un proceso sistematizado. Primero se contratan maestros con los perfiles adecuados que lideran el proceso siempre bajo la mirada de la oficina central de Lima. Visitan los colegios de la zona en los que queremos desarrollar el núcleo y se entrevistan con los responsables y profesores, se hacen charlas a los padres y finalmente llega la convocatoria. Normalmente todos los chicos que se presentan ingresan, ya que cada núcleo es un servicio social dedicado a la música que se mueve con unos números muy grandes, que van de 300 a 1.000 inscritos en cada uno.
 
Ó. A.: ¿Cuál es el compromiso de los seleccionados?
M. M.: Una gran implicación, ya que deben asistir tres horas cada tarde de lunes a viernes. Según el núcleo participan en canto coral, en una sinfónica, una Big Band, una formación de música tradicional o un taller de lutería.
 
Ó. A.: ¿Cómo se trabaja con los niños?
M. M.: Sinfonía por el Perú es un programa social, y el secreto del sistema es el trabajo colectivo y en grupo, aunque puede dividirse en ocasiones por instrumentos o voces. Los niños empiezan siempre por el coro, con el principio de que todos son geniales y que tienen la capacidad de aprender música y solfeo. Los que más destacan, ven en la música su pasión y tienen talento pasan al Coro o a la Orquesta Central en el Teatro Municipal de Lima, donde ensayan seis días por semana. Estas formaciones son las que han empezado a viajar por el mundo, actuando por ejemplo en el concierto de la Fundación Telefónica con Juan Diego Flórez en el Teatro Real de Madrid en octubre de 2017.
 
Ó. A.: ¿Qué supone para los muchachos su participación en el proyecto?
M. M.: La Orquesta para ellos es todo, un proyecto social en el que crecen junto a otros jóvenes casi como en una familia. Conviven en un ánimo de perfección, y en muchos casos es para ellos un espacio de seguridad, de felicidad, en el cual se sienten realizados, ya que su realidad personal tal vez es muy difícil. Cada niño obtiene logros personales al ofrecer conciertos, tener visibilidad y reconocimiento o incluso al viajar. Ir a Madrid para 30 chicos de la Orquesta –casi todos subían por primera vez a un avión– fue inolvidable. Allí estuvieron una semana conviviendo con estudiantes de la Escuela Reina Sofía, tocando con ellos atril con atril, quienes, tras el primer ensayo, me comentaron lo bien que tocaban y nos sentimos muy orgullosos. Había un niño de doce años que tenía un solo de trompeta que llenó el Teatro y los chicos de la escuela madrileña se sorprendieron ya que hacía solo un año y medio que había empezado a estudiar el instrumento, pero no fue el único que llamó la atención. Ellos tocaron obras sinfónicas de Chaikovsky y también hispanoamericanas junto a Juan Diego Flórez.
 
Miguel Molinari, director ejecutivo del programa social
 
Ó. A.: ¿Qué relevancia tienen los núcleos?
M. M.: Son el corazón del proyecto. Es donde se hace el trabajo social realmente importante, de allí surge todo, y es allí donde ponemos más énfasis ya que los hemos constituido en muchas partes del país, pero siempre en zonas deprimidas o difíciles, lo que llamamos zonas rojas. También estamos con Telefónica en el Parque Cahuide (Serpán) con un  proyecto que se llama Sinfonía Digital con 600 niños en coros y orquestas y en un aula digital en la que pueden acceder a clases de instrumento en red y tomar contacto con otros músicos del mundo
 
Ó. A.: ¿Hay núcleos fuera de Lima?
M. M.: Sí, en muchos sitios y cada núcleo tiene su financiación privada o pública: en Arequipa gracias al fondo Dubai Cares; la Universidad Upau nos apoya en Trujillo; en Huánuco el patrocinio es de la Fundación Suiza Clariant, el Ministerio de Trabajo y la Organización Internacional del Trabajo (IOT).
 
Ó. A.: ¿Hay más apoyo del gobierno?
M. M.: Uno de los resultados de Sinfonía por el Perú es la reducción del trabajo infantil hasta en un 90 por cien, lo que ha motivado que el Ministerio de Trabajo y la OIT apuesten por nuestro proyecto en dos zonas rurales como Sebastián de Quera y Sirabamba, donde había mucha explotación laboral infantil. Estamos también en zonas de selva con el programa estatal Devida que trabaja para erradicar el narcotráfico sustituyendo la siembra de hoja de coca por café y cacao, como en el Valle del Monzón en Cachicoto, donde tenemos un programa coral que está funcionando muy bien. Otro programa de selva está en la frontera con Colombia, Sonidos de la frontera que fue promovido por el programa Batuta de Colombia –también inspirado en El Sistema–  y que nosotros hemos activado en Caballococha. Estamos también en Iquitos, Sechura o en Cuzco, un núcleo muy grande con Coro, Orquesta, ensemble tradicional y taller de lutería.
 
La Orquesta y el Coro Pre-juvenil durante un concierto en de la Temporada Sinfónica 2017 del Teatro Municipal de Lima dirigidos por su titular, el español Hugo Carrio / Reportaje gráfico Sinfonía por el Perú
 
Ó. A.: ¿Tienen actividad musical y actuaciones más o menos estable?
M. M.: Claro, una parte de la educación de los jóvenes es trabajar para conseguir resultados artísticos, para recibir el reconocimiento y el aplauso, por ello se van organizando conciertos de Navidad, de fiestas patrias, actuaciones para Ayuntamientos y empresas privadas, etc. Así las familias –y la sociedad– descubren y disfrutan del trabajo musical. El 16 de diciembre ofrecimos un gran concierto en la Catedral de Lima con 2.500 niños gracias al apoyo de la Municipalidad de Lima, en el que participaron niños de toda Lima y de las provincias.
 
Ó. A.: ¿Cuál es ese proyecto especial de crear un gran centro musical en Lima?
M. M.: Tenemos en proyecto un edificio-escuela de excelencia musical para formar a los mejores músicos de Sinfonía por el Perú. Existe el Conservatorio Nacional de Música, pero no dan abasto, ya que tenemos 7.000 jóvenes estudiando música, muchos durante más de un lustro y algunos ya son profesores. Para ello nos han cedido un edificio enorme que era una antigua fábrica de cerveza del que ya tenemos un proyecto arquitectónico para adaptarlo a una escuela, pero estamos buscando fondos públicos y privados para desarrollarlo.
 
Ó. A.: ¿Qué supone la presidencia de una figura como Juan Diego Flórez?
M. M.: Es un presidente activo, que está al día aportando ideas y soluciones. Su presencia es fundamental por ser el referente de los niños y del programa. En Perú es un héroe nacional, y ello facilita la colaboración de empresas y del Estado. Él es el creador de la Fundación y se preocupa por el programa y por los niños.
 
 
 
 
 
 
Contáctanos
 
Dir:C/ Loreto 13-15, Esc. B. entlo 1ª, 08029,- BARCELONA
 
Tel: (+ 34) 93 319 13 00