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Teatro Real / Javier DEL REAL 
 
dueña de una carrera meteórica, Anna Pirozzi  debuta el 19 de mayo el papel más deseado por cualquier  soprano, Norma, de Bellini. Todo un sueño hecho realidad para esta napolitana que podrá llevarlo a cabo en el curso de ABAO-OLBE. 
 
Marta PORTER
ÓPERA ACTUAL 213
(MAYO 2018)
 
En sus seis años de carrera lleva debutados ¡17 títulos!, y este mes incorpora a su repertorio la mítica protagonista de Norma. Con este importante debut, Anna Piroz­zi regresa a la temporada de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO-OLBE) después de su inolvidable Maddalena de Coigny de Andrea Chénier del pasado curso, ópera en la que compartió escenario con el que este mes será su Pollione, Gregory Kunde. Norma, ya se sabe, es un punto y seguido en la carrera de cualquier soprano. “Yo soy una donna italica, como dice Odabella (protagonista de Attila de Verdi, que debutó en abril en el Liceu barcelonés). Pero Norma es el debut que más he esperado, un rol que quería debutar desde hace mucho tiempo. Antes había tenido posibilidades de cantarlo pero por algún motivo nunca llegué a hacerlo. Ahora ha llegado el momento y estoy felicísima”.
 
 
Anna Pirozzi será Norma en el curso bilbaíno, en el cual triunfó el pasado año como Maddalena de Coigny en Andrea Chénier.  Arriba, el montaje de Davide Livermore, una coproducción de ABAO, el Teatro Real de Madrid y el Palau de Les Arts de Valencia. / 
 
ÓPERA ACTUAL: ¿Qué tiene Norma que es tan deseable?
 
Anna PIROZZI: Para cualquier soprano es el rol máximo, una de las cimas del repertorio. Es un papel muy difícil y muy importante, que espero hacer bien, porque si ahora hago una buena Norma me la llevaré conmigo durante toda mi carrera. Sé que es un poco raro que una voz como la mía cante Norma, porque el papel necesita de una voz un poco más lírica, y precisamente por ello es también una gran responsabilidad.
 
 
Ó. A.: En Norma, ¿qué aspecto es más difícil? ¿El vocal o el actoral?
A. P.: Ambos. Quizás es un poco más exigente como actriz, porque la parte vocalmente más difícil está en el primer acto; la gran aria “Casta Diva” y su cabaletta es el primer gran obstáculo, después ya va todo de bajada. Es una ópera que está muy bien escrita y los famosísimos dúos con Adalgisa, que son bellísimos, también tiene su dificultad, pero son más fáciles que el “Casta Diva”; el resto de la ópera es todo central. Pero la parte de la actriz es muy exigente; hay que estar muy encima de las palabras para mostrar cómo es Norma, una mujer que sufre tantísimo por Pollione, con esos hijos a los que quiere incluso matar, pero que le es imposible.
 
Anna Pirozzi como Elvira de Ernani  en el Teatro dell’Opera de Roma / Teatro dell’Opera
 
Ó. A.: Precisamente muchas sopranos­ dicen que la parte más dura es cuando Norma se enfrenta a la decisión de matar a sus propios hijos.
A. P.: Sí, pero al final no lo hace. Es un momento de desesperación, pero pronto vuelve a reaparecer la madre que lleva dentro y el gran amor que siente por sus hijos. Yo también soy madre, y no me puedo ni imaginar una situación así. Es un reto como actriz. Nosotros no somos solo cantantes, también somos actores. Nuestro trabajo es doble.
 
Ó. A.: ¿Hay directores de escena que valoran más la parte dramática que la vocal?
A. P.: Muchos directores de escena, sobre todo los que suelen transportar las óperas clásicas a otras épocas, olvidan que somos cantantes y que cantamos con todo el cuerpo. Para conseguir una buena emisión el cuerpo debe estar en una cierta posición, no podemos hacerlo cabeza abajo o con la pierna encima de la cabeza. Cuando te entienden esta exigencia es fantástico. El público tiene que creerse al personaje, sí, pero lo ideal es ser tan buen cantante como actriz para poder transmitir emociones, aunque sin olvidar que lo primero es la voz y después la escena.
 
Ó. A.: ¿Qué le parece la puesta en escena que cantará en Bilbao?
A. P.: Es una coproducción de ABAO-OLBE con el Palau Les Arts de Valencia y el Teatro Real en Madrid que está inspirada en el país de los druidas, como lo pide el libreto, todo ello subrayado en el vestuario y en la caracterización, pero lo que más me impresiona es ese gran árbol que invade el escenario en el primer acto, bellísimo. Ver a Norma, la suprema sacerdotisa, allí en lo alto cantando “Casta Diva” es teatralmente muy emocionante.
 
Junto al tenor estadounidense Gregory Kunde como protagonistas de Andrea Chénier. Ambos vuelven a coincidir en esta Norma abaísta. / ABAO-OLBE / E. MORENO ESQUIBEL
 
Ó. A.: Desde que debutó en el Festival de Salzburgo con Riccardo Muti hace cinco años ha hecho una carrera espectacular.
A. P.: Sí, la verdad. Había debutado un año antes, en junio de 2012, con Un ballo in maschera en el Teatro Regio de Turín. Un año después conocí a Muti, que fue como un tren fantástico que pasó y que yo tomé al vuelo. No he tenido ocasión de volver a trabajar con él. Tengo la suerte de tener una voz apta para un repertorio para el que es difícil encontrar intérpretes; como se decía de la Callas, soy una soprano dramática de agilidad. Y me defino así porqué me siento muy cómoda cantando el primer Verdi, donde se necesita una voz dramática y a la vez ágil, con coloratura. Para hacer una gran carrera –yo estoy comenzando y aprendiendo mucho–, es importante utilizar bien la cabeza, encontrar a las personas adecuadas en tu camino y tener un poco de suerte.
 
Ó. A.: Usted empezó algo tarde.
A. P.: Sí, ya tenía una cierta edad, y por lo mismo tuve dificultades para encontrar una agencia y un teatro que me dieran su confianza. Empecé cantando papeles pesados; primero probé con Abigaille de Nabucco, pero no me sentía cómoda, hasta que he ido encontrando mi propio camino. Actualmente mi carrera está funcionando y estoy felicísima; me acompaña mi familia y eso me da serenidad para dar el máximo en el escenario.
 
Ó. A.: ¡Antes de ser soprano cantaba pop!
A. P.: Sí, en restaurantes, canciones de Céline Dion y Whitney Houston. Todos me decían “qué bella voz, ¿por qué no estudias canto?” Y yo respondía: “No, en el Conservatorio se estudia solo canto lírico y a mí no me interesa”. Pero comencé a estudiar música porque para el pop también es importante. Cuando hice el examen de admisión canté lo único que sabía de música lírica, el Ave Maria de Schubert, que cantaba en bodas. El maestro me dijo, “tu voz tiene una predisposición natural para el canto lírico” y me hizo escuchar a los grandes como Callas, Del Monaco o Di Stefano, explicándome los argumentos de las óperas que para mí eran como películas, bellas historias de amor. Entonces me apasioné con el tema y empecé a ver vídeos de ópera a toda hora y caí rendida. Me matriculé con 25 años en el Conservatorio y entonces pensaba todo lo que me había perdido por comenzar a estudiar música tan tarde. Por eso ahora les digo a todos los jóvenes, “id a la ópera, no podéis decir ‘no me gusta’, primero hay que ir y después podéis decir si os gusta o no”. ¡Hay que ir al teatro!
 
Ó. A.: ¿Siendo napolitana, no conocía la ópera?
A. P.: No, porque en mi familia no había tradición.
 
Ó. A.: ¿Hacia dónde quiere que vaya su carrera?
A. P.: Mi principal deseo es cantar en el Metropolitan de Nueva York y ya estamos con un proyecto para debutar en un par de años. También me falta un gran teatro italiano, La Fenice de Venecia. Desde aquí hago un llamamiento a La Fenice para que me invite a cantar, aunque mi calendario está muy lleno hasta 2022; espero que los directivos venecianos tengan un proyecto adecuado para mi voz... Y también quiero debutar en la Ópera de París, porque mi madre es hija de emigrantes franceses y tengo mucha familia en Francia, por lo que sería un placer cantar en París.
 
Ó. A.: ¿Qué personajes quiere debutar?
A. P.: Yo soñaba con Norma y ya la tenemos aquí. Me encanta también Elisabetta de Don Carlo, y aunque no es exactamente para mi tipo de voz, la estoy preparando.
 
Ó. A.: De momento no tiene grabado ningún disco. ¿Le interesa?
A. P.: Sí, muchísimo. Quiero hacer un Cd con arias de Verdi, pero de momento no tengo ningún contrato con ninguna discográfica, y tenerlo es también muy importante para una carrera. Espero que surja en breve.
 
Teatro Real / Javier DEL REAL
 
 
 
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