MI VERSIÓN FAVORITA

En el 450º aniversario de Claudio Monteverdi volvemos la mirada a las grabaciones de referencia de la ópera más importante y divulgada del genio italiano.
 
ÓPERA ACTUAL 202
(MAYO 2017)
 
V. Torres, A. Fernández, G. Banditelli, M. C. Kiehr, R. Invernizzi, A. Abete, F. Zanasi, G. Türk. Dir.: G. Garrido. K617 066. 2 Cd. 1996.
 
Optar por una u otra versión en el caso de una ópera como el Orfeo monteverdiano, tan problemática por razón de su orquestación, composición del bajo continuo y distribución de las partes vocales, resulta especialmente aleatorio. Este registro, fruto de la colaboración de la Asesoría de Cultura del Ayuntamiento de Palermo, el Teatro Massimo y la Asociación Antonio il Verso, contiene elementos suficientes para justificar una decisión que sea perfectamente asumible. Grabado en la iglesia de Santa Maria dello Spasimo de Palermo en julio de 1996 por Gabriel Garrido al frente de su Ensemble Elyma y el coro Antonio il Verso, el disco cuenta con una muy buena definición aural y unas soluciones por lo menos aceptables para la concepción del estilo y el tratamiento del trillo toscano. El discurso musical es de una limpieza absoluta y salvo algún que otro caso de dicción borrosa en los solistas –curiosamente es una italiana, Gloria Banditelli, una de las más significadas en este aspecto– el texto llega nítidamente al oyente. El barítono Víctor Torres limita el patetismo del protagonista a lo estrictamente necesario y las mejores prestaciones vienen de gente tan experimentada como Furio Zanasi (Plutone), Antonio Abete (Caronte) y Gerd Türk (Primer Pastor). Cumplen Adriana Fernández y algo menos Maria Cristina Kiehr, floja como La Musica pero con una Speranza bien acentuada, sin olvidar a los correctos Roberta Invernizzi y Maurizio Rossano.
 * Marcelo Cervelló
L. Kozma, R. Hansmann, C. Berberian, N. Simkowsky. Concentus Musicus. Dir.: N. Harnoncourt. 
Teldec 2292-42494-2. 2 Cd. ADD. (1968). 1992. 
 
Nikolaus Harnoncourt revitalizó la moderna interpretación de las óperas de Claudio Monteverdi con una sorprendente e innovadora lectura de L’Orfeo que, desde su irrupción en el mercado, en 1969, encabeza la discografía de la fascinante y revolucionaria partitura. Harnoncourt subraya la unidad en la concepción dramática y el pulso narrativo de una partitura que sorprende por la abundancia de formas y la rica paleta de colores desplegada con fantasía por Monteverdi. A la frescura en la narración, el desaparecido director austriaco añade máxima claridad del tejido polifónico, libertad rítmica, fascinante colorido y gran intensidad expresiva. En su primera  versión discográfica –Harnoncourt grabó otra en 1980 en la Ópera de Zúrich–, la actuación del Concentus Musicus de Viena, de gran precisión y virtuosismo instrumental, permite disfrutar en el plano estilístico exquisitos detalles y matices de la suntuosa paleta orquestal monteverdiana, recreada por los instrumentos originales con un punto de agresividad. El sólido Orfeo de Lajos Kozma encabeza un reparto convincente en el que destacan la imponente belleza expresiva de la Messagiera de Cathy Berberian –un monumento de la discografía–, y la estupenda Euridice de Rotraud Hansmann. Algo limitado en los graves el Caronte de Nikolaus Somkowsky y notable el Apollo de Max Van Egmond en un equipo vocal plenamente identificado con la incisiva lectura de Harnoncourt.
 * Javier PÉREZ SENZ
L. Kozma, R. Hansmann, C. Berberian, N. Simkowsky. Concentus Musicus. Dir.: N. Harnoncourt.  Teldec 2292-42494-2. 2 Cd. ADD. (1968). 1992. 
 
Han pasado casi cincuenta años. Pero el impacto de lo que debió ser escuchar una de las primeras óperas de la historia en un momento en el que los criterios filológicos vivían aún el menosprecio de las versiones romantizantes, sigue incólume. Otros directores, después de Nikolaus Harnoncourt, han dicho también la suya a partir de La favola d’Orfeo. Pero esta grabación de L’Orfeo monteverdiano sigue manteniendo su brillantez y su carácter de referencia, incluso antes de que el director austríaco redondeara su hazaña con las producciones monteverdianas en Zúrich al lado del director escénico Jean-Pierre Ponnelle, disponibles por suerte en Dvd. Ciertamente, el carácter abierto de la ópera de Claudio Monteverdi permite multitud de interpretaciones a nivel instrumental e incluso vocal. Pero Harnoncourt bordeó el milagro con este registro, excelentemente servido con una toma de sonido ejemplar. Sorprende también el carácter unitario del reparto, que entendió bien la tarea de equipo para este tipo de obra, sin que nadie sobresalga del resto. El malogrado Lajos Kozma encarna el rol titular con voz de tenor, uno de los criterios que tomó como punto de partida Harnoncourt, quien más adelante optó por el timbre baritonal para el rol del desdichado cantor tracio. Rendimiento pluscuamperfecto de la Capella Antiqua München y del siempre fiel Concentus Musicus de Viena. Absolutamente recomendable.
 * Jaume RADIGALES
 
 
 
 
 
 
 
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