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 Como Carmen en la Ópera de Australia 
 
Dueña de un repertorio tan ecléctico como universal, defensora a ultranza de la zarzuela, de la ópera en español y de la canción hispana, Carmen de referencia, la mezzo canaria Nancy Fabiola Herrera lleva más de tres décadas llevando luz y arte por medio mundo, siempre con la lírica por bandera. Su trayectoria internacional y sus logros como luchadora nata en un ámbito siempre duro la hacen acreedora del premio ópera actual 2018.
 
Sergi SÁNCHEZ
ÓPERA ACTUAL 212 ( ABRIL 2018) 
 
Ya han pasado más de 30 años desde su primer papel solista en una ópera, la Abadesa de Suor Angelica en el Liceu de Barcelona y el Teatro de La Zarzuela de Madrid. La mezzosoprano canaria Nancy Fabiola Herrera hace balance de esa trayectoria y dice encontrarse en un momento en el que disfruta de cada proyecto, “y en plena madurez y salud vocal. No sé si uno siente alguna vez que ha alcanzado la plenitud, pero sí puedo asegurar que me siento muy a gusto, motivada y con ganas de seguir evolucionando. He ido cumpliendo casi todo lo que me he propuesto, aunque siempre quedan retos por afrontar. Soy muy afortunada de tener una trayectoria larga con un repertorio muy variado, de seguir disfrutando comunicarme a través de la música por todo el mundo”.
 
Como Herodiade de Salome en el Met de Nueva York, junto al Herodes de Gerhard Siegel / The Metropolitan Opera / Ken HOWARD 
 
ÓPERA ACTUAL: Son más de una veintena los roles líricos que tiene en repertorio, pero se la vincula principalmente con el de Carmen.
Nancy Fabiola HERRERAEste personaje me descubrió la magia de la ópera. Fue un amor a primera vista. Recuerdo el primer día que mi profesora en Madrid me lo dio a conocer. Desde entonces me ha acompañado y me ha abierto muchas puertas. Me ha dado la oportunidad de trabajar con grandes directores, orquestas y colegas. Con él he recorrido muchos teatros sintiendo que he podido aportar una visión sincera y personal del rol, porque lo siento como una extensión de mí misma. Es un papel rico y emocionante que demanda una entrega total a todos los niveles.
 
Ó. A.: ¿Qué opina de la Carmen de Florencia, en la que al final Carmen mata a Don José?
N. F. H.: Me parece injustificable y una falta de respeto. Se ha buscado la controversia para llamar la atención de los medios. Si se quiere denunciar la violencia de género es preferible que encarguen una nueva ópera que trate el tema. Tenemos muy buenos compositores y libretistas que harían un gran trabajo. Querer buscar una propuesta actualizada de una historia justifica la traslación espacio-temporal si con ella no se cambia la esencia de la misma. Hay que ser lo más fiel posible al compositor.
 
Como protagonista de Luisa Fernanda, junto a Plácido Domingo, en el Teatro Real de Madrid. La cantante canaria ganó el tercer premio del concurso Operalia en 1996 y ha cantado con Domingo por todo el mundo en repetidas ocasiones, siendo además dirigida por el artista madrileño en la Arena de Verona en un homenaje a Franco Zeffirelli / Teatro Real / Javier DEL REAL
 
Ó. A.: En los últimos años ha incorporado Eboli de Don Carlo (Madrid), Herodias de Salome (Nueva York) y Rosario de Goyescas (Londres). ¿Cómo elige los nuevos personajes?
N. F. H.: A veces los he escogido yo y en otras ocasiones han sido propuestas que no me hubiese planteado, como Salome y Goyescas. Lo importante es seleccionar roles que se adapten a la vocalidad de uno para defenderlos con éxito.
 
Ó. A.: Su incursión en el repertorio verdiano, ¿augura futuros debuts en otros roles para mezzo de este compositor?
N. F. H.: Me gustaría mucho. Siempre voy trabajando y observando qué papeles me van quedando cómodos. Un rol verdiano que me encantaría debutar sería el de Amneris, el cual llevo tiempo trabajando, y cuando llegue el momento tampoco me quedaré con las ganas de afrontar Azucena. Nunca he tenido prisa. Todo a su debido tiempo.
 
Ó. A.: Ha destacado siempre por su de­­fensa del patrimonio musical en español. ¿Es suficiente el esfuerzo que se hace en España para no olvidar nuestra música?
N. F. H.: Tropezamos con un tema de mentalidad: en nuestro país sigue muy arraigado aquello de “lo de fuera es mejor”. Compramos musicals americanos, operetas vienesas y francesas y ópera en varios idiomas, pero casi nada en castellano. Hay que consumir de todo sin apartar lo nuestro. España es el único país que conozco que no se siente orgulloso de su rico patrimonio musical, como es el caso de la zarzuela. No se la apoya lo suficiente y se la considera un género menor. Tenemos uno de los repertorios más ricos y variados en canción de concierto y, sin embargo, no se programan suficientes recitales con repertorio hispano. Hay que vender nuestro patrimonio musical al mundo; sentirnos orgullosos del país y su diversidad, de nuestra bandera, de nuestra música y de nuestro patrimonio. Hay que apoyar y fomentar que todos los teatros de España y Latinoamérica tengan zarzuela y ópera española en su programación. Cuando empecé a estudiar había muchas compañías privadas que llevaban la zarzuela por toda España y Latinoamérica, pero hoy en día han prácticamente desaparecido. Menos mal que tenemos un maravilloso Teatro de La Zarzuela que mantiene vivo y en evolución el género, con seriedad y despliegue de medios. Es responsabilidad de programadores e intérpretes que eduquemos a nuestro público y seamos embajadores de nuestra música.
 
Ó. A.: Ha participado en la première de nuevas óperas en español, como Il postino del mexicano Daniel Catán (Los Ángeles, 2010). ¿Qué opinión tiene sobre la nueva producción lírica en nuestro idioma en las últimas décadas?
N. F. H.: Daniel Catán, además de Il postino –la ópera en español más representada en menos tiempo–, tiene otras óperas bellísimas, como Florencia en el Amazonas y Salsipuedes, que todavía no se han programado en España. Otro compositor español con dos óperas ya estrenadas (Tres sombreros de copa y Las horas vacías) es Ricardo Llorca. Tanto sus óperas como las de Catán fueron encargadas por teatros estadounidenses. Es una paradoja que otros países apuesten más por la ópera en nuestra lengua que España. No puedo dejar de citar a Antón García-Abril o Miquel Ortega por la belleza de sus obras vocales, tanto ópera como canción de concierto. Es hora de que nuestros programadores apuesten por la ópera en español y por los intérpretes españoles.
 
Ó. A.: ¿Qué directores de escena y musicales con los que ha trabajado han significado un cambio en su manera de afrontar un rol o su repertorio?
N. F. H.: Debo empezar por Christopher Macatsoris, gran maestro y director de orquesta con el que estudié en la Academy of Vocal Arts de Filadelfia (EE. UU.): con él hubo un antes y un después en mi carrera y le estaré agradecida por siempre. He tenido la inmensa fortuna de trabajar con muchos directores y de todos aprendí algo. Por citarte algunos que dejaron huella nombraría a Frühbeck de Burgos, López Cobos, Oren, Levine, Ettinger, Plácido Domingo, Zambello, Sagi, Paco López, Giancarlo del Monaco y Zeffirelli.
 
Como Dalila, junto a Carlos Álvarez, en la  Ópera de Oviedo. / Ópera de Oviedo / Alfonso SUÁREZ
 
Ó. A.: ¿Cuál es su relación con el público? ¿Hasta qué punto se ha de aceptar en ópera aquella frase que dice que “el que paga manda”?
N. F. H.: Más allá de pagar está el respeto al ser humano. Una actuación te puede gustar o no, pero eso no te da derecho a volcar tu agresividad o violencia hacia nadie. Si no te gusta algo, no aplaudas o busca maneras más constructivas de expresar tu desaprobación. Mi relación con los fans es muy linda. Te dan su amor y apoyo, a veces durante años, y eso es impagable. Es admirable cómo al final de una función te esperan en la calle solo para saludarte, y en diferentes teatros del mundo.
 
Ó. A.: ¿Cuál es su opinión sobre las retransmisiones de ópera en cine?
N. F. H.: Al principio nadie sabía si iban a tener éxito y se ha probado que ha sido muy positivo porque hay espectadores que pueden ver la ópera en directo en ciudades donde no la hay y así creas nuevo público. Para el artista supone una responsabilidad mayor, ya que todo se ve con gran lujo de detalles.
 
Ó. A.: ¿Qué es lo que falla para que una persona no se interese por la denominada música culta o clásica?
N. F. H.: La clásica no está a la altura de los niveles de publicidad y difusión que maneja la industria del pop o el rock. A esto le sumo un tema de educación y exposición que habría que incentivar desde la infancia en el sistema educativo. Cuando yo era pequeña todavía existía la asignatura de música en los colegios, que hoy ha quedado casi erradicada. Tanto los programadores como los intérpretes tenemos que seguir creando fórmulas para mostrar que la música clásica es un ente vivo, en evolución, y no algo carca. ¿Qué pasaría si le diéramos todo el depliegue de medios que ha tenido la canción Despacito a un aria de ópera o una pieza orquestal?
 
Ó. A.: Su último trabajo discográfico, Ensueños, con el pianista Rubén Fernández Aguirre, data de 2016. ¿Cómo ve el futuro de la industria discográfica?
N. F. H.: Ha sufrido una transformación brutal en esta era digital y no se sabe muy bien hacia dónde irá. Algo que no cambia es el deseo de todo artista de dejar un legado. He tenido la fortuna de hacer varias grabaciones, las más recientes la ópera Goyescas con la BBC de Londres y el maestro Josep Pons y un álbum junto a la guitarrista española Virginia Luque que se titula Appassionata, con arias y obras en español, que saldrá en breve. En junio grabaré La vida breve de Falla con la BBC de Manchester y el maestro Juanjo Mena.
 
Ó. A.: ¿Cómo se ha planteado su retirada de los escenarios?
N. F. H.: No lo he pensado todavía, porque hay Herrera para rato. De todos modos, es nuestro deber transmitir a las nuevas generaciones todo lo aprendido y experimentado, por lo que no me desagrada la idea de la enseñanza. He dado clases magistrales y lo que más disfruto es trabajar la interpretación musical y actoral. No me veo gestionando un teatro, pero sí en el desarrollo de talleres sobre la parte humana de la carrera: cómo gestionar los miedos o potenciar la autoestima, entre otros aspectos.
 
 Como mujer empresaria creó su propio espectáculo, Gitanas (abajo), en el que revisó algunos de los personajes emblemáticos de su cuerda, tanto en Las Palmas de Gran Canaria como en Madrid / Teatro Pérez Galdós / Nacho GONZÁLEZ
 

 

 

  

 
 
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