El multifacético Plácido Domingo el pasado mes de noviembre en el podio de la Ópera de Los Ángeles dirigiendo la gala del 50º aniversario de su debut con esa compañía, de la que es director general y artístico. Este verano el artista madrileño cantará Thaïs en el Festival Castell de Peralada, debutará como director en el Festival de Bayreuth al mando de Die Walküre y en Salzburgo interpretará a Zurga de Les pêcheurs de perles 
 
 
Pablo MELÉNDEZ-HADDAD
ÓPERA ACTUAL 214
(JUNIO 2018)
 
 
Este verano son tres los festivales de verano que contarán con el arte de Plácido Domingo. Volverá a España para interpretar la ópera Thaïs de Massenet en Peralada, se convertirá en el primer director español en el podio del Festival de Bayreuth al mando de Die Walkü­re, y participará en Les pêcheurs de perles en el Festival de Salzburgo. Para el artista madrileño, su regreso a Peralada le llena de ilusión, aunque con pena por la muerte de la presidenta del Festival, su amiga Carmen Mateu (ver declaraciones en página 21). Y si en Salzburgo es un invitado habitual, su debut como director en Bayreuth representa, “desde luego, una gran emoción”, según explicó a ÓPERA ACTUAL. “Todavía no puedo decir qué se siente al subir a ese podio, pero solo pensar que estaré allí en poco tiempo me hace una ilusión extraordinaria, tanta como cuando canté allí Parsifal y Siegmund”, recuerda. Dice que, para su sorpresa, el Festival le llamó el año pasado “porque querían que dirigiera un Parsifal después de que el director renunciara. Acepté, pero al poco tiempo me llamaron para decirme que el otro director de la producción lo estaba haciendo muy bien y me ofrecieron cambiar esa función de Parsifal por tres de Die Walküre este verano. Y acepté encantado. Será algo especial, porque esta ópera se hace como parte del Ring, pero en esta ocasión solo se harán estas tres funciones. Me estoy preparando a conciencia sabiendo que es una responsabilidad extraordinaria. Será un honor ser el primer director español en Bayreuth habiendo habido muchos otros que lo merecían. Espero que mi presencia abra una brecha para que otros directores españoles sean invitados. Bayreuth, como Peralada, ofrece un ambiente único, diferente. El teatro, diseñado por Wagner, tiene cosas extraordinarias, como ese foso para una orquesta de 16 violines primeros y 16 segundos, con los primeros a la derecha, y a partir de allí se va bajando hasta que al final se ubican todos los metales, con sus tubas wagnerianas. El verano pasado fui a una función que dirigía Marek Janowski, y muy amablemente me invitó al foso para explicarme detalles de la producción, como que es muy alta y por la posición del foso respecto de la escenografía, por ejemplo, no podré ver a las valquirias en la escena de la cabalgata. El problema mayor será posiblemente un pequeño retardo en la llegada del sonido de las voces, aunque como cantante nunca tuve ningún problema. Por el contrario, a veces parecía que la orquesta tocaba muy fuerte y que no se nos oiría. Las lecturas previas se hacen con todos los intérpretes, no se trabaja primero a solas con la orquesta como en otros teatros. Así estoy preparando mi debut, incluso con otras orquestas como la del Mariinsky, ya que a Bayreuth no conviene llegar virgen”.